Agorafobia o La Angustia por la Posibilidad de Angustiarse.

En la pelíclula Copycat, Sigourney Weaver interpreta a una psicóloga que padece Agorafobia. Pero… ¿en qué consiste este trastorno? La mayoría de las veces que la Agorafobia aparece en los medi0s de comunicación o en el cine lo hace con su rasgo más extremo: la imposibilidad de salir de casa. Como veremos, la mayoría de las veces el cuadro es más sutil.

La Agorafobia se incluye dentro de los Trastorno de Ansiedad. Y si bien es un cuadro que puede aparecer de forma aislada, es muy frecuente que sea una forma de complicación de un Trastorno de Angustia. La Agorafobia se define como la aparición de ansiedad al encontrarse en lugares o situaciones donde escapar puede resultar difícil (o embarazoso) o donde, en el caso de aparecer una crisis de angustia inesperada, puede no disponerse de ayuda.  Lo fundamental es ese Temor al Desamparo que puede aparecer en mil situaciones distintas (no solo al salir de casa): en lugares cerrados, como un bar o un aula llena de gente, pero también en espacios abiertos como en una excursión por el monte; o mientras se va con el coche por la autopista y no hay una salida próxima.Es decir, tienen que ver mucho con la anticipación de que algo malo pueda pasar, o como decíamos en el título de la entrada con ‘la angustia por la posibilidad de angustiarse’.

La secuencia puede ser la siguiente. Un día, mientras llevas a tus hijos al colegio en el coche, sufres una Crisis de Ansiedad sin previo aviso. La sensación es indescriptiblemente horrible, piensas que te va dar un infarto y que no vas a salir de esa, tu cuerpo lo percibes fuera de control… Afortunadamente te encuentras cerca del colegio y consigues dejar a los niños. Te quedas sola en el coche y media hora después te encuentras mejor. Pero al día siguiente tienes que volver a llevarlos… y ya las cosas puede que no sean tan sencillas como habían sido hasta entonces. Te montas en el coche con cierta tensión, piensas ‘¿y si me vuelve a dar otra?’ , te sientes vulnerable porque por la autopista por la que tienes que ir no hay muchas salidas y resultaría difícil pedir ayuda en caso de que la necesitaras, además piensas que ‘que me pase esto otra vez delante de los niños es de lo más embarazoso‘. Todo esto no hace más que aumentar tu nivel de ansiedad. Ya no estas pendiente de la carretera, tan sólo prestas atención a tu cuerpo, a tu respiración y tu frecuencia cardiaca, esto solo hace que la ansiedad se dispare. Y además te acercas al punto exacto donde ayer tuviste la crisis. Ahora todas tus alarmas están encendidas ‘me va a pasar otras vez’, ‘aqui no por favor’… y por supuesto, con el nivel de ansiedad que has alcanzado rememorando la última crisis… tienes una nueva Crisis de Ansiedad. Lo que ha ocurrido lo hablas con tu marido y le dices que no crees que puedas volver a conducir en unos días y llevar los niños al colegio. Tu marido acepta llevarlos él… acaban de comenzar  las Conductas Evitativas tan características de la Agorafobia. ¿Qué va a ocurrir si tienes una crisis en tu puesto de trabajo? Las situaciones donde aparece esta sensación de desamparo o esta angustia por la posibilidad de angustiarse van aumentando a medida que presentas nuevas crisis de ansiedad. Para combatirlas, aumentan tus conductas evitativas: pides una baja porque no puedes ir a tu oficina, dejas de ir a restaurantes, renuncias a los paseos por el campo con tus hijos… Poco a poco, las actividades que haces de forma relajada y espontánea son menos. Cada vez tu vida se parece más a la de Sigourney Weaver en Copycat.

¿Que es la Hipocondría?

La clasificación de la Asociación Americana de Psiquiatría incluye la Hipocondría dentro de los Trastornos Somatomorfos junto con la Simulación, el Trastorno Facticio, el Trastorno Conversivo, el Trastorno por Somatización, el Trastorno por Dolor y la Dismorfofobia.

Los Trastornos Somatomorfos, como grupo, son cuadros psiquiátricos donde lo que predominan son los síntomas “físicos”: dolores, sensaciones raras en la piel, crisis convulsivas, parálisis, afonía, ceguera, preocupación por padecer una enfermedad o un defecto físico, etc. Pero los datos aportados por la exploración y las pruebas complementarias no pueden filiar como un trastorno médico conocido la queja del paciente.

¿Que es el Hipocondría?

Lo que mejor define al sujeto que padece de hipocondría no es el temor a padecer una enfermedad concreta de manera constante. Sino, más bien, un exceso de monitorización o atención sobre su cuerpo y sus funciones seguido de una interpretación catastrófica de estas sensaciones.

Si quisiéramos representar a un paciente arquetípico con hipocondría nos podríamos imaginar a un estudiante muy aplicado de 5º de medicina en época de exámenes. Si un día para poder estudiar y rendir por la noche consume gran cantidad de café y tiene una taquicardia con alguna palpitación ¿qué va pensar? La mayoría interpretaríamos esta situación como más o menos normal después de haber consumido demasiada cafeína. En cambio, el sujeto hipocondríaco, que además había estudiado para un examen de cardiología hace tres semanas, tendrá pensamientos del tipo: “¡Dios mio! esta taquicardia no puede ser normal, ¡y con palpitaciones!”, “Seguro que es un Wolff-Parkinson-White, estoy acabado…”, “tendrán que hacerme una ablación del haz aberrante por cateterismo… no creo que salga de esta…”. Esta preocupación continuará generando ansiedad y atención sobre su corazón durante un tiempo, hasta que nuevamente vuelva hacer una interpretación catastrófica de otra cuestión banal. Imaginémonos esta vez que tras un examen que le ha ido muy bien sale de fiesta para celebrarlo. Nuestro paciente imaginario llega a las 4 de la mañana después de haber bebido bastante más de lo que se considera razonable. Se mete en la cama, y tras dos horas de sueño se despierta con un dolor de cabeza terrible… ¿Cual sería el pensamiento lógico? “He bebido demasiado y ahora tengo una resaca atroz”. Pero nuestro paciente imaginario, que hace un mes y medio tuvo un examen de neurología, pensará cosas del tipo: “¡Oh no!… un dolor de cabeza que te despierta a media noche es un signo de alarma de las cefaleas secundarias a tumores cerebrales”. Es probable que para confirmar su sospecha intente comprobar si el dolor de cabeza cambia con la postura  o las maniobras de Valsalva, intentará hacerse un fondo de ojo el mismo, etc. Y tratándose de una resaca puede que sus temores empeoren por la aparición de vómitos. Así que la angustia ante la posibilidad de tener un tumor cerebral va a durar como mínimo hasta que mejore la resaca.

Esta preocupación constate de padecer distintas enfermedades hace que el hipocondriaco consulte con frecuencia a su médico de familia o a distintos especialistas buscando una confirmación de sus temores. Como ésta nunca llega es frecuente la presencia de tensiones en la relación médico paciente.