Marco Común para la Psiquiatría y la Neurociencia

Eric Kandel es un Psiquiatra que durante toda su carrera se ha dedicado a la investigación y que recibió el premio Nobel de Medicina y Fisiología en el año 2000 por sus estudios sobre la memoria. Hasta la fecha, el único psiquiatra que había ganado el Nobel de Medicina fue Julius Wagner-Jauregg en 1927 por el tratamiento de la Sífilis con Malarioterapia. Kandel, partió de la Psiquiatría y el Psicoanálisis para terminar como investigador de la Neurofisiología del sistema nervioso, por lo que siempre tuvo un gran interés en aunar estas disciplinas, aparentemente distantes, como la Psiquiatría el Psicoanálisis y la Neurociencia.

En 1998 publica un artículo en la Revista American Journal of Psychiatry donde establece el Marco Conceptual común para la Psiquiatría y la Neurociencia y, que según Kandel, puede  simplificarse en cinco principios que resumen la relación

Eric Kandel

Eric Kandel

cerebro-mente desde una perspectiva biológica.

Primer Principio. Los procesos mentales, por muy sofisticados que sean, son productos de la actividad del cerebro (sobre esto escribí una entrada anterior que puedes leer aquí). Por lo que los síntomas de la Enfermedad Mental deben ser alteraciones de la función cerebral incluso cuando algunas de estas enfermedades están claramente provocadas por factores ambientales.

Segundo Principio. Los genes, y las proteínas que estos codifican, determinan en gran medida la estructura y funcionamiento de nuestro cerebro. Por este motivo, su papel en nuestra conducta y en las Enfermedades Mentales debe ser relevante.

Psiquiatría Psicoanálisis y la Nueva Biología de la MenteTercer Principio. La dotación genética no justifica por si sola la Enfermedad Mental. Existen multitud de condicionantes ambientales, sociales, del desarrollo y relacionales que juegan un papel fundamental en la Enfermedad Mental. Al igual que los genes afectan al comportamiento y la conducta social, estos comportamientos y estímulos ambientales influyen sobre el cerebro, ya que modifican la expresión genética, y por tanto, el funcionamiento de las neuronas.

Cuarto Principio. Las alteraciones de la expresión genética que son inducidas por el aprendizaje y otros estímulos ambientales provocan cambios en los patrones de conexión neuronal que son el fundamento biológico de la Individualidad.

Quinto Principio.  Cuando la Psicoterapia es eficaz produce cambios en el comportamiento que habrán sido provocados por cambios en la expresión genética que modifican la fuerza de las conexiones sinápticas y modificaciones estructurales que alteran el patrón anatómico de interconexiones entre las neuronas cerebrales.

Dicho esto, comprendemos que las Enfermedades Mentales siempre tendrán un sustrato biológico aunque puedan estar mediadas tanto por lo biológico, como por lo psicológico y lo social; ya que representan distintos niveles interrelacionados, donde los cambios en un nivel representan cambios en los otros niveles. Ahora bien, esto no quiere decir que deba asumirse un enfoque Biopsicosocial de forma acrítica en el tratamiento de la enfermedad mental; o dicho de otra manera, que de esta constante interrelación deba sacarse la conclusión de que cualquier intervención, en cualquiera de los distintos niveles, sea igual de válida para el tratamiento de las distintas Enfermedades Mentales. El objetivo, desde este modelo, debe ser comprender en que medida, cada enfermedad puede estar determinada por cada uno de estos niveles. De tal forma que permita al profesional de la Salud Mental adoptar un Pluralismo Metodológico para poder elegir, en función de la Enfermedad y las circuntancias de cada paciente, la estrategia terapéutica más eficaz en cada caso. En resumidas cuentas, esto quiere decir, que ni siempre la estrategia farmacológica, ni la psicológica, ni la social serán siempre eficaces; sino que la pertinencia de estas interventciones dependerá de la patología y el contexto psicológico y social que se encuentra cada paciente.

El Control del Miedo: La Amígdala y la Corteza Prefrontal.

Si el ser humano no se ha extinguido ya es porque disponemos de mecanismos muy sofisticados que detectan de manera inmediata el peligro y nos disponen a actuar de forma urgente, aumentando de esta manera nuestras posibilidades de supervivencia. De hecho, esto ha provocado que, en lineas generales, nuestro sistema nervioso reaccione de una forma más rápida y más intensa (a veces incluso de forma desproporcionada como en los Trastornos de Ansiedad) ante los estímulos negativos que ante los positivos; ya que las consecuencias de reaccionar tarde ante un estímulo negativo (una serpiente, una comida podrida o el ruido de un tren acercándose) suelen ser mucho más graves que reaccionar tarde o poco a estímulos agradables (un gato persa ronroneando en el sillón, un pastel de chocolate o una canción de cuna). Vamos, que nos suele ir la vida en ello.

Veamos antes de nada dos ejemplos:

Nuestro personaje imaginario P. va por primera vez a ver una película en 3D al cine. Se encuentra cómodamente en su butaca y tras unos minutos de escenas muy normalitas aparece un león por un lado de la pantalla que da un salto hacia delante, y que gracias a la tecnología 3D, parece que se sale de la pantalla mientras ruge y enseña los dientes. Al instante P. nota como le da un vuelco el corazón, todos los músculos de su cuerpo se contraen mientras da un salto en la butaca, a punto está de que se le escape un grito de espanto. Pero no ha transcurrido un segundo y el susto ya ha pasado, su cuerpo se serena y nuevamente se encuentra relajado viendo la película y pensando: “que pasada esto de las tres dimensiones”.
Ahora imaginemos otra escena. P. está de safari en Kenia, duerme en una tienda de campaña en medio de la sabana, pero resulta que tiene que ir al baño y este se encuentra a unos 50 metros de su tienda. No le hace mucha gracia salir de noche en plena sabana pero no queda otro remedio. Al salir de la tienda camina vigilante. Cuando ya está casi en el baño escucha un ruido hacia su derecha, mira, y le parece ver un león que le observa atentamente entre unos matojos. Al momento todo su cuerpo está activado, el corazón se le acelera (de hecho parece que se le va a salir del pecho) comienza a sudar y nota en tensión todos los músculos de su cuerpo, echa a correr sin volver a mirar atrás. En un tiempo récord se encuentra dentro de la tienda.

¿Que ha ocurrido en el cerebro del Sr. P ante estas dos situaciones?

De forma esquemática, más o menos, y entre otras muchas cosas, ocurre lo siguiente:
La información que nuestros sentidos captan del entorno es dirigida, entre otros sitios, a la Amígdala (excepto el olfato, el resto de las modalidades sensitivas pasan primero por el Tálamo pero esto tiene menos interés en el tema que nos ocupa). La Amígdala, como puede verse en las figuras, es una pequeña agrupación de Neuronas con forma de almendra, de ahí su nombre, que se encuentra en la profundidad del Lóbulo Temporal del cerebro. Esta estructura juega un papel fundamental en el procesamiento de

En Rojo la Amígdala.

En Rojo la Amígdala.

emociones como el miedo. Antes incluso de que el Sr. P. sea consciente, tanto en el cine como en el safari, de que ha visto un león, esa información visual ya ha llegado a la Amígdala y ha detectado el peligro. En ese momento se disparan las señales de alarma. Estas señales que parten de la Amígdalas alcanzan otras estructuras como el Hipotálamo y algunas estructuras del Troncoencéfalo como la Sustancia Gris Periacuductal que se encargan de liberar hormonas y neurotransisores que preparan nuestro cuerpo para hacer frente al peligro, es decir, para luchar o huir: los sentidos se ponen en alerta, se acelera el pulso y la respiración, los bronquios se dilatan, se tensan los músculos, se dilatan las pupilas y una sensación de miedo nos invade. Ahora bien, ya que nuestro ‘Sistema de Detección de Peligros‘ está calibrado para que salten las alarmas ante la mínima sospecha de amenaza, tiene que existir un sistema de control de estas emociones, que nos permita distinguir, como al Sr. P., si esta alarma está o no justificada. Para esto interviene la Corteza Prefrontal Medial que pondrá esta información sensorial “Potencialmente Peligrosa” en contexto y mediará con la Amígdala para que nuestra conducta sea adaptativa; es decir, que se ajuste a las necesidades aumentando

En Verde y Morado la Corteza Prefrontal Medial. En Rojo la Amígdala.

En Verde y Morado la Corteza Prefrontal Medial. En Rojo la Amígdala.

las posibilidades de supervivencia (no vaya a ser que el Sr. P. se ponga a correr y a chillar en el cine o siga paseando por la sabana como si no pasara nada). Para esto, la Corteza Prefrontal Medial tendrá que valorar cosas del tipo “¿he visto un león o me lo ha parecido?“, “¿es un león de verdad o es un león en una pantalla de cine en 3D?“, “¿los leones son peligrosos?“, “¿qué intenciones tiene el león?“, “¿es probable encontrarse con un león en la sabana… y en un cine?“.
En función de toda esta información contextual, en cuya obtención intervendrán otras estructuras como el Hipocampo, la Corteza Visual o la Corteza Cingulada Anterior, la Corteza Prefrontal Medial mandará señales a la Amigdala con el mensaje: “Si, es un león. Peligro de Muerte Inminente. Hay que correr (no parece que luchar contra el león sea lo más inteligente)”, o bien “Falsa alarma. No pasa nada. Solo es una película en 3D.” Todo esto ha ocurrido tan rápido que es probable que solo puedas pensar en lo que ha ocurrido una vez que la situación amenazante ya ha pasado.

La Vía del Miedo.

La Vía del Miedo.

Como veremos en futuras entradas este modelo del control de las emociones es interesante porque es muy probable que algunos Trastornos de Ansiedad, como el Trastorno de Ansiedad Generalizada, donde existen preocupaciones excesivas ante estímulos cotidianos, sean provocados, al menos en parte, por una disfunción de estos circuitos entre la Amígdala y la Corteza Frontal Medial.

Sobre el Problema Cerebro Mente. La Mente como una Propiedad Emergente.

Si hoy por hoy existe un tema que preocupe por igual a Filósofos y Científicos, y que afecte de forma especial a los Psiquiatras, ese es el problema de la Nautraleza de la Conciencia. Curiosamente pocos fenómenos son tan próximos a la experiencia individual y tan desconocidos al mismo tiempo. ¿Pero cómo se genera exactamente la experiencia de la Conciencia? Actualmente casi existe unanimidad, entre la gente que se dedica a estas cuestiones al menos, en admitir que la experiencia Consciente se origina en el Cerebro. Resulta difícil a estas alturas sostener la Tesis Dualista de que estamos compuestos por dos sustancias totalmente diferentes: la Mente y el Cerebro. Pero negar este dualismo no resuelve ni de lejos el problema: ¿Cómo un proceso objetivable como las descargas neuronales pueden dar lugar a un fenómeno subjetivo no objetivable como la Conciencia?

La mayor parte de filósofos y científicos explican la mente como una Propiedad Emergente del Cerebro.

John R. Searle

John R. Searle

Esto quiere decir que un sistema complejo, y para complejo el Cerebro, puede organizarse dando lugar a una nueva estructura con propiedades que antes no existían, formando de esta manera un nuevo nivel de organización, en esta caso la Mente. Searle, un filósofo que ha  dedicado mucho tiempo a estudiar estas cosas, pone el siguiente ejemplo para entender la emergencia: “La conducta de las moléculas de H2O explica la liquidez, pero las moléculas individuales no son líquidas’. Gazzaniga, un científico que se dedica a la Neurociencia Cognitiva, explica la emergencia con algo más cotidiano:

La clave para comprender la emergencia consiste en entender que existen diversos niveles de organización. Mi analogía predilecta es la del coche. Si uno observa una pieza aislada de un coche, por ejemplo un árbol de levas, no puede predecir que habrá retenciones de tráfico en la autopista a las tres y cuarto de la tarde de lunes a viernes. De hecho, ni siquiera se puede predecir el fenómeno del

Michael S. Gazzaniga

Michael S. Gazzaniga

tráfico simplemente observando una pastilla de freno. No se puede analizar el tráfico en el nivel de las piezas del coche. […] Ni siquiera se puede analizar el tráfico en el nivel del coche individual. Cuando se agrupa una serie de coches y conductores, con las variables de localización, tiempo, condiciones atmosféricas y población, todo en conjunto, ese es el nivel en el que se puede predecir el tráfico. Surge un conjunto nuevo de leyes que no pueden predecirse a partrir de los componentes individuales.”

Como decíamos casi todos se ponen de acuerdo en la visión de la Mente como un fenómeno Emergente del Cerebro, pero existen distintas maneras de ver la Emergencia. Para unos, la propiedad emergente es reductible a sus componentes individuales. Es decir, podríamos reducir la Mente al Cerebro, siguiendo uno a uno de forma Ascendente los pasos del nivel inferior al superior, en este caso del Cerebro a la Mente. Para otros, la propiedad emergente (la Mente) es irreductible a sus componentes, ya que es más que la suma de las partes y no podrá conocerse su funcionamiento desde el conjunto de leyes que rige el nivel inferior (en este caso el Cerebro).

La primera visión nos conduce al Determinismo, donde cualquier pensamiento o cualquier conducta estarán causalmente determinados por un estado físico; en este caso, por la activación neuronal del Cerebro. Esta visión ha sido ampliamente aceptada por la mayor parte de la Neurociencia incluida la Psiquiatría Biológica, donde toda la enfermedad mental se reduce a un alteración de la biología del cerebro, dejando al margen todo el componente subjetivo de esta. Sin duda esta visión reduccionista tiene ventajas de cara a la investigación en Neurociencia Básica, pero la Neurociencia Cognitiva y la Psiquiatría aceptando este modelo pueden fracasar en la empresa de entender el funcionamiento y la patología de la Mente. Esta visión convierte a la Mente, la Conciencia, el Yo etc. en simples Epifenómenos; es decir, en algo que aparece durante un proceso pero que es irrelevante en el mismo (podíamos poner como ejemplo el calor que se desprende al funcionar un reloj de agujas debido al rozamiento de su maquinaria).

En la segunda visión de la emergencia, defendida por autores como Searle y Gazzaniga, la Mente surge del Cerebro pero no es reducible a él, porque como se comentó arriba es más que la suma de sus partes: “Todo el sistema adquiere nuevas propiedades cualitativas que no pueden predecirse a partir de la simple adición de las propiedades de sus componentes individuales”, explica Gazzaniga. En mi opinión, la gran virtud de este modelo, es que permite un interacción Ascendente y Descente; es decir, el Cerebro determina la Mente y esta, a su vez, al Cerebro. Y desde aquí, donde el Determinismo Biológico no convierte en anécdota la experiencia consciente, podemos volver a hablar de temas clásicos como la Conciencia, el Yo, la Libertad y la Responsabildiad.  Aunque para muchos científicos, sobre todo aquellos que provienen de las ciencias más básicas, esto genere cierto malestar por recordarles (sin serlo) al viejo Dualismo Cartesiano.

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Searle, J. R. (2000). El misterio de la conciencia. Barcelona: Paidós.

Gazzaniga, M.S, (2012). ¿Quién manda aquí?. El libre albedrío y la ciencia del cerebro. Barcelona: Paidós.

¿Qué es lo que sabemos sobre el ‘Exceso de Dopamina’ en la Esquizofrenia?

En otra entrada (para leerla pulsa aquí) explicaba como un ‘Exceso de Dopamina’ en una estructura del Sistema Nervioso conocida como Vía Mesolímbica era la responsable de los Sintomas Positivos de la Esquizofrenia (Delirios y Alucinaciones fundamentalmente) y como los Antipsicóticos, que son Antagonistas (o Bloqueadores) de los Receptores de Dopamina (en concreto de los conocidos como D2), mejoran los síntomas al controlar este exceso. Ahora bien… ¿De que evidencia científica disponemos para afirmar que en la Esquizofrenia existe un Exceso de Actividad Dopaminérgica?

Antes de continuar es importante dejar claro que este ‘Exceso de Dopamina‘ es una forma de referirse a una sutil disregulación de la actividad dopaminérgica en una vía concreta. No se trata de un aumento de la dopamina, al estilo de la Glucosa en la Diabetes, que pueda determinarse mediante una analítica común. Aunque se ha estudiado de forma indirecta los Niveles de Dopamina en sangre y líquido cefalorraquideo (el líquido que baña el Sístema Nervioso) mediante la determinación del Acido Homavalínico (un producto del metabolismo de la Dopamina), los cierto es que la mayor parte de los datos provienen de investigaciones realizadas con sofisticadas técnicas de Neuroimagen como el PET (Tomografía por Emisión de Positrones) o el SPECT (Tomografía Computarizada por Emisión de Fotón Simple) por lo que en ningún caso este ‘Exceso de Dopamina‘ sirve, hoy por hoy, para poder hacer un Diagnóstico de Esquizofrenia, ni son pruebas que se hagan en la atención clínica normal de estos pacientes.

Entonces ¿Qué es lo que sabemos sobre el ‘Exceso de Dopamina’ en la Esquizofrenia?

Para entenderlo primero es necesario entender qué es y cómo funciona, al menos de una forma esquemática, una Sinapsis Dopaminérgica.

La Sinapsis es el lugar donde se produce la transmisión del impulso nervioso entre dos neuronas. Como puede verse en la Figura de la derecha una Sinapsis, en este caso

Esquema Sinapsis

Esquema Sinapsis

Dopaminérgica aunque el este esquema es válido para casi todas las sinapsis, está compuesta por el Botón Sináptico de una Neurona Presináptica, la Hendidura Sináptica y una Neurona Postsináptica. La Dopamina se sintetiza en la Neurona Presináptica y es almacenada en unas Vesículas. Cuando una corriente eléctrica llega al Botón Sináptico se producen una serie de reacciones que concluyen con la liberación de la Dopamina a la Hendidura Sináptica. Esta Dopamina, que ahora se encuentra en la Hendidura, se une a un receptor que se encuentra en la membrana de la Neurona Postsináptica transimitiendo de esta manera la información de una neurona a otra. El mensaje que trasmitirá la Dopamina a la Neurona Postsináptica dependerá del subtipo de receptor al que se haya unido, pero eso es otra historia. Tras esto, y mediante una proteinas conocidas como Bombas de Recaptación, se reintroduce la Dopamina en la Neurona Presináptica donde puede ser almacenada nuevamente en una vesicúla para ser liberada cuando llegue un nuevo impulso nerviso. Esto lo puedes ver en el siguiente video.


Entonces ¿Qué es lo que sabemos sobre el ‘Exceso de Dopamina’ en la Esquizofrenia?

Varios estudios han demostrado que las personas que sufren Esquizofrenia presentan una Disregulación Dopaminérgica a Nivel Presináptico. Esto se traduce en una  Mayor Síntesis de Dopamina cuando se presentan Síntomas Psicóticos (es decir, Delirios y Alucinaciones básicamente). Hay que rocordar que la Esquizofrenia es una enfermedad crónica pero que estos síntomas psicóticos cursan por brotes, o lo que es lo mismo, que no están presentes de forma continua. Tambíen sabemos, porque hay estudios que así lo han observado, que en la Esquizofrenia existe una Mayor Liberación de Dopamina ante determinados estímulos, sobre todo ante Anfetaminas. Esto sería congruente con un hecho confirmado clínicamente (es decir, en la atención diaria de estos pacientes) que es la rápida descompensación y aparición de Síntomas Psicóticos cuando un paciente con Esquizofrenia consume Anfetaminas. Y por último, y probablemente como consecuencia de lo anterior, sabemos también que existe una Mayor Cantidad de Dopamina en la Hendidura Sináptica.

No hay evidencia de que exista una afectación en la recaptación de Dopamina (como ya se ha comentado una vez que la Dopamina se ha liberado a la Hendidura Sináptica es ‘Recaptada’ nuevamente para ser reutilizada) ni un exceso de Receptores Postsinápticos de Dopamina. Sobre el número de receptores existen datos de un posible aumento aunque es probable que sea más una consecuencia del tratamiento con Antispicóticos que de la propia enfermead.

Dicho todo esto hay que aclarar alguna cosa más para no pecar de optimistas o ingenuos. Primero, conocer  esta Hiperactividad Dopaminérgica es un gran avance pero no quiere decir que sea lo único que ocurre en esta enfermedad; es muy probable, que en la Esquizofrenia sean relevantes otras estrcuturas y otras moléculas distintas a la Dopamina. Además, esta Hiperactiviad Dopaminérgica es muy probable que no sea primaria; es decir, que sea la consecuencia de otra u otras alteraciones que estamos empezando a conocer. Segundo, esta Hiperactividad explica tan solo un subgrupo de síntomas de la enfermedad (los Síntomas Positivos: Delirios y Alucinaciones) no la enfermedad en su conjunto.

Especial San Valentín: Sobre el Amor, los Sentimientos y las Emociones.

Esta entrada es una transcripción de dos artículos de la periodista de La Voz de Galicia Ana Iglesias tras hacerme una entrevista sobre la Biología del Amor Romántico y que fue publicada en el Dominical de este periódico: ExtraVoz. El pasado Domingo 10 de Febrero de 2013.

“EL AMOR NO SOLO ES UNA CUESTIÓN BIOLÓGICA: PONEMOS MUCHO EN JUEGO Y NO SIEMPRE SALE COMO PENSAMOS”

Por Ana Iglesias

Relaciones el amor con el corazón es um mito romántico de los trovadores del siglo XII. El ser juman o está programado para amar, a través de la química cerebral. El médico psiquiatra Ivan Lerma Explica las relaciones entre los sentimientos y su intrínseca relación con nuestra capacidad cerebral.

– ¿Todas las personas desarrollan la capacidad de amar?

El psiquiatra Ivan Lerma dice que hombres y mujeres no aman igual. Foto: Sandra Alonso

El psiquiatra Ivan Lerma dice que hombres y mujeres no aman igual. Foto: Sandra Alonso

En algunas formas graves de autismo puede existir un déficit en esta capacidad, o al menos de experimentar este sentimiento de amor romántico como quienes no padecen la enfermedad, debido a la marcada afectación en la reciprocidad emocional que sufren.

¿Qué opina de la fórmula cupido: existe el flechazo?

El flechazo tiene que ver más con la pasión y el deseo sexual que con el amor. Es una reacción más instintiva y automática, menos consciente que el amor romántico. En muchos casos confundimos deseo con amor.

¿Qué cambia en el cerebro para pasar del amor al odio?

El amor no solo es una cuestión biológica, sino que tiene un marcado componente psicológico y social. Es decir, con el amor ponemos mucho en juego y no siempre sale como teníamos pensado, por lo que la herida psicológica puede ser tan grande que se puedan acabar experimentando emociones tan intensas como el odio.

¿Desarrollan las mismas zonas cerebrales hombres y mujeres?

Las presiones evolutivas en el ser humano, al igual que en el resto de los animales, han generado diferencias no solo en la morfología externa, sino también en sus cerebros. Estas diferencias, gran parte mediadas por hormonas como la testosterona y los estrógenos, se traducen en conductas y motivaciones distintas respecto al amor y la sexualidad.

Extra de La Voz de Galicia. nº109 Domingo 10 de Febrero del 2013.

ENAMORARSE, UNA CUESTIÓN DE CABEZA.

En ser humano está programado para amaro a través de la química cerebral, que genera un variado estallido de emociones producidas por descargas neuronales y hormonales.

Por Ana Iglesias.

Mariposas en el estómago, palpitaciones, una sonrisa permanente… son algunos de los síntomas de la enfermedad del amor. Durante siglos se ha considerado que la razón y el pensamiento residían en el cerebro y las emociones y los sentimientos en el corazón, pero estudios científicos han demostrado que el amor se desarrolla en el cerebro “No se puede decir que exista un centro de las emociones en el cerebro, pero se conocen estructuras, fundamentales para las emociones, como el sistema límbico y las estructuras que se relacionan con él”, explica el médico psiquiatra Ivan Lerma.

El estado de enamoramiento es una sensación mental que causa efectos sobre nuestro cuerpo, “genera sustancias como la son la setonina, la neradrenalina y la dopamina“. Cada cultura tiene una manera diferente de manifestar el amor, pero en todo ese estallido de emociones existen descargas neuronales y hormonales que conducen a una pasión amorosa capaz de descontrolar nuestras vidas. El cerebro activa una zona que produce dopamina y oxitocina, una hormona relacionada con el apego el establecimiento de emociones o el orgasmo, que hace que nos movilicemos hacia la persona amada.

¿Amor o Deseo Sexual?

Médicos científicos descubrieron que existen dos estructuras cerebrales como son la ínsula y el cuerpo estriado cuya función es llevarnos del deseo sexual al amor “El deseo sexual es una reacción instintiva ante en estímulo, en cambio el amor es una elaboración consciente determinada por mucho factores, entre ellos alas emociones. En el amor, al tratarse de una experiencia consciente más elaborada, estarán implicadas también estrucutras más modernas evocativamente, como la corteza cerebral“. La región cerebral relacionada con el deseo sexual se enciende cuando percibimos cosas que son inherentemente agradables, como el sexo o la comida. En el área activada por el amor está implicado un proceso de acondicionamiento merced al cual damos un valor inherente a las cosas relacionadas con la recompensa o con el placer. Además, el amor activa diferentes vías neuronales relacionadas con la monogamia o el vínculo característico de las relaciones de pareja.

De la Pasión al Apego.

Son muchos los tópicos que existen sobre los hombre y su abundante predisposición a la infidelidad, pero existen razonamientos biológicos que confirman su fama. “El deseo sexual tiene la función de facilitar la reproducción y para ello la evolución ha seleccionado este rasgo en los hombres, que pueden tener descendencia de forma simultánea con distintas hembras. En cambio, en las hembras la evolución ha favorecido los rasgos relacionados con el apego”, afirma el Doctor Lerma.

Diversos estudios reflejan que la pasión en la pareja dura entre cueatro y siete años. A partir de ese momento, la pasión bioquímica se agota y el organismo entra en una segunda fase: el apego. La pasión es insistente y nos impulsa constantemente a satisfacer la necesidad biológica de reproducirnos.

Una pasión eterna nos impediría centrarnos en algo que no fuese pareja, por ello es nuestro cerebro el encargado de calmar la tormenta de la pasión romántica que vivimos y proporcionarnos tranquilidad… hasta que volvamos a enamorarnos de otra persona, aunque todos deseamos que nos amen eternamente.

Extra de La Voz de Galicia. nº109 Domingo 10 de Febrero del 2013.

Kathinka Evers: Neuroética.

¿Por qué la evolución de las funciones cognitivas superiores produjo seres morales en lugar de seres amorales? ¿Qué significa para un animal “actuar como un agente moral”? ¿De dónde viene nuestra predisposición a producir juicios morales? Surgida del avance reciente de las neurociencias, la neuroética ha hecho suya la tarea de investigar las respuestas a preguntas de ese tipo. Porque el cerebro no es -como muestran las neurociencias- una especie de procesador que recibe datos del entorno y los elabora produciendo resultados de manera estrictamente determinista; es, antes bien, dinámico y variable, activo de manera consciente y no consciente, y su arquitectura está sujeta al impacto social, en especial debido al considerable peso de las improntas culturales almacenadas en él epigenéticamente. Esta nueva concepción del cerebro introduce modificaciones profundas en nociones fundamentales tales como las de conciencia, identidad, yo, integridad, responsabilidad personal y libertad. Interfaz entre las ciencias empíricas del cerebro, la filosofía del espíritu, la ética y las ciencias sociales, la neuroética se ocupa de los beneficios y los peligros potenciales de las investigaciones modernas sobre el cerebro y se interroga también acerca de la conciencia, el sentido de sí y los valores.

Kathinka Evers nació es Suecia y estudió filosofía en la Universidad de Lund y allí se doctoró en 1991. Ha sido investigadora en Oxford y en el Departamento de Filosofía y Dechos Humanos de la Universidad de Essex y profesora invitada en la Universidad de Tasmania, en la Cátedra Condorcet de la Escuela Normal Superior en París y en el Collége de France. En 1994 y 1995 fue consultora filosófica de la Unesco en París y, entre 1997 y 2002, secretaria ejecutiva del Comité para la Responsabilidad y Etica en la Ciencia del Consejo Internacional de Asociaciones Científicas. Actualmente es investigadora principial en el Centro para la Investigaciónen Etica y Bioética de la Universidad de Uppsala. Es autora de varios libros, además de numerosos trabajos científicos.

Daniel C. Dennett: Contenido y Conciencia.

¿Qué relación hay entre la vida mental de una persona y los procesos que tienen lugar en su cerebro? ¿Dónde debemos situar nuestras observaciones triviales sobre el pensar, el creer, el ver o el sentir dolor, en el mapa de los descubrimientos de la cibernética o la neurofisiología? Las respuestas a estas preguntas son importantes y permiten unificar las teorías existentes, siempre que se intenta ir más allá de las ideas vinculadas exclusivamente a cada una de las parcelas especializadas que se dedican a investigaciones sobre la mente.

El primer tema analizado en la presente obra son las limitaciones de las teorías científicas sobre la mente, que se puede verificar distinguiendo entre el lenguaje de la mente que normalmente empleamos para describir nuestras experiencias mentales, y el discurso en el que la ciencia formula los procesos mentales.

Prescindiendo de una clasificación precisa de su indagación —ontológica, metafísica, materialista etc.—, el autor se centra directamente en la oposición más fuerte, que surge al tratar de unificar las teorías sobre la mente: la tesis intencionalista que sostiene que el modo mental de discurso es incompatible con el modo fisicalista, lo que impide cualquier traducción, reducción o unificación entre ambos.

Daniel Clement Dennett  es un filósofo estadounidense. Es uno de los filósofos de la ciencia más destacados en el ámbito de las ciencias cognitivas, especialmente en el estudio de la conciencia, intencionalidad, inteligencia artificial y de la memética. También son significativas sus aportaciones acerca de la significación actual del darvinismo y la religión. Dirige el Centro de Estudios Cognitivos de la Universidad de Tufts, donde es catedrático de filosofía. Desde 1987 es miembro de la Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias y de la Academia Europera de Ciencias y Artes. 

John R. Searle: El Misterio de la Conciencia.

El funcionamiento del cerebro y el misterio de la conciencia humana son dos de los asuntos más importantes con los que deben enfrentarse la filosofía y la ciencia de nuestros días, pues afectan a todos los ámbitos de la existencia, desde la inteligencia artificial hasta las promesas de una vida ultraterrena. La mayoría de la gente cree, en uno u otro sentido, en la idea de que la conciencia está por encima y más allá de todo. John Searle, en cambio, sostiene que los estados de conciencia no son otra cosa que avatares del cerebro causados por procesos neurológicos. Y para demostrar su afirmación no sólo se opone a las tesis de pensadores como Daniel Dennett o Roger Penrose, según los cuales las características del cerebro son susceptibles de representación y reproducción mediante programas de ordenador, sino también a la idea de que la conciencia pueda reducirse a una serie de pasos como los diseñados para ciertos programas informáticos. A partir de ahí, destaca el papel que debe desempeñar la neurociencia en el progreso hacia una verdadera comprensión de los problemas de la conciencia y, acto seguido, sugiere vías de intervención posterior que puedan conducirnos a una explicación biológica del surgimiento de estados de conciencia a partir de la actividad de las neuronas y otros componentes del cerebro.

John R. Searle es profesor de Filosofía en la Universidad de California en Berkeley. Entre sus obras destacan The Rediscovery of the Mind y La construcción de la realidad social.

 

 

El Síndrome de Capgras

Se le parece mucho, quizás serán parientes -sólo que el mío es un halcón inteligente y un príncipe, y usted es sólo un búho y un tendero-

F. Dostoievski, Los Demonios.

El Síndrome de Capgras es un cuadro poco frecuente dentro de los Síndromes de Falsa Identificación donde el paciente cree que una persona, normalmente muy cercana a él, ha sido sustituido por un doble exacto.

A pesar de que en los últimos años ha despertado mucho interés su presencia en cuadros orgánicos (Trastornos Endocrinos, Traumatismos Craneoencefálicos, Tumores Cerebrales, Delirium, Alzheimer, Enfermedad por Cuerpos de Lewy, tras Accidentes Cerebreovasculares, etc.) el 70% de los casos se producen en Psicosis orgánicas, fundamentalmente en el contexto de una Esquizofrenia o una Depresión Psicótica.

¿Qué es el Síndrome de Capgras? (2 min 11 seg)

Vilayanur Ramachadran habla sobre el Síndrome de Capgras en TED.

(Entre el 2º y 9º min.)

¿Qué ocurre en el Cerebro de una Persona que padece Esquizofrenia?

En este corte, de poco más de 3 minutos, del documental de Julio Medem ‘Uno por ciento Esquizofrenia’; el Dr. Lieberman explica algunas cuestiones básicas sobre la Neurobiología de la Esquizofrenia.

Dr. Lieberman en ‘Uno por Ciento Esquizofrenia’