Sobre el Problema Cerebro Mente. La Mente como una Propiedad Emergente.

Si hoy por hoy existe un tema que preocupe por igual a Filósofos y Científicos, y que afecte de forma especial a los Psiquiatras, ese es el problema de la Nautraleza de la Conciencia. Curiosamente pocos fenómenos son tan próximos a la experiencia individual y tan desconocidos al mismo tiempo. ¿Pero cómo se genera exactamente la experiencia de la Conciencia? Actualmente casi existe unanimidad, entre la gente que se dedica a estas cuestiones al menos, en admitir que la experiencia Consciente se origina en el Cerebro. Resulta difícil a estas alturas sostener la Tesis Dualista de que estamos compuestos por dos sustancias totalmente diferentes: la Mente y el Cerebro. Pero negar este dualismo no resuelve ni de lejos el problema: ¿Cómo un proceso objetivable como las descargas neuronales pueden dar lugar a un fenómeno subjetivo no objetivable como la Conciencia?

La mayor parte de filósofos y científicos explican la mente como una Propiedad Emergente del Cerebro.

John R. Searle

John R. Searle

Esto quiere decir que un sistema complejo, y para complejo el Cerebro, puede organizarse dando lugar a una nueva estructura con propiedades que antes no existían, formando de esta manera un nuevo nivel de organización, en esta caso la Mente. Searle, un filósofo que ha  dedicado mucho tiempo a estudiar estas cosas, pone el siguiente ejemplo para entender la emergencia: “La conducta de las moléculas de H2O explica la liquidez, pero las moléculas individuales no son líquidas’. Gazzaniga, un científico que se dedica a la Neurociencia Cognitiva, explica la emergencia con algo más cotidiano:

La clave para comprender la emergencia consiste en entender que existen diversos niveles de organización. Mi analogía predilecta es la del coche. Si uno observa una pieza aislada de un coche, por ejemplo un árbol de levas, no puede predecir que habrá retenciones de tráfico en la autopista a las tres y cuarto de la tarde de lunes a viernes. De hecho, ni siquiera se puede predecir el fenómeno del

Michael S. Gazzaniga

Michael S. Gazzaniga

tráfico simplemente observando una pastilla de freno. No se puede analizar el tráfico en el nivel de las piezas del coche. […] Ni siquiera se puede analizar el tráfico en el nivel del coche individual. Cuando se agrupa una serie de coches y conductores, con las variables de localización, tiempo, condiciones atmosféricas y población, todo en conjunto, ese es el nivel en el que se puede predecir el tráfico. Surge un conjunto nuevo de leyes que no pueden predecirse a partrir de los componentes individuales.”

Como decíamos casi todos se ponen de acuerdo en la visión de la Mente como un fenómeno Emergente del Cerebro, pero existen distintas maneras de ver la Emergencia. Para unos, la propiedad emergente es reductible a sus componentes individuales. Es decir, podríamos reducir la Mente al Cerebro, siguiendo uno a uno de forma Ascendente los pasos del nivel inferior al superior, en este caso del Cerebro a la Mente. Para otros, la propiedad emergente (la Mente) es irreductible a sus componentes, ya que es más que la suma de las partes y no podrá conocerse su funcionamiento desde el conjunto de leyes que rige el nivel inferior (en este caso el Cerebro).

La primera visión nos conduce al Determinismo, donde cualquier pensamiento o cualquier conducta estarán causalmente determinados por un estado físico; en este caso, por la activación neuronal del Cerebro. Esta visión ha sido ampliamente aceptada por la mayor parte de la Neurociencia incluida la Psiquiatría Biológica, donde toda la enfermedad mental se reduce a un alteración de la biología del cerebro, dejando al margen todo el componente subjetivo de esta. Sin duda esta visión reduccionista tiene ventajas de cara a la investigación en Neurociencia Básica, pero la Neurociencia Cognitiva y la Psiquiatría aceptando este modelo pueden fracasar en la empresa de entender el funcionamiento y la patología de la Mente. Esta visión convierte a la Mente, la Conciencia, el Yo etc. en simples Epifenómenos; es decir, en algo que aparece durante un proceso pero que es irrelevante en el mismo (podíamos poner como ejemplo el calor que se desprende al funcionar un reloj de agujas debido al rozamiento de su maquinaria).

En la segunda visión de la emergencia, defendida por autores como Searle y Gazzaniga, la Mente surge del Cerebro pero no es reducible a él, porque como se comentó arriba es más que la suma de sus partes: “Todo el sistema adquiere nuevas propiedades cualitativas que no pueden predecirse a partir de la simple adición de las propiedades de sus componentes individuales”, explica Gazzaniga. En mi opinión, la gran virtud de este modelo, es que permite un interacción Ascendente y Descente; es decir, el Cerebro determina la Mente y esta, a su vez, al Cerebro. Y desde aquí, donde el Determinismo Biológico no convierte en anécdota la experiencia consciente, podemos volver a hablar de temas clásicos como la Conciencia, el Yo, la Libertad y la Responsabildiad.  Aunque para muchos científicos, sobre todo aquellos que provienen de las ciencias más básicas, esto genere cierto malestar por recordarles (sin serlo) al viejo Dualismo Cartesiano.

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Searle, J. R. (2000). El misterio de la conciencia. Barcelona: Paidós.

Gazzaniga, M.S, (2012). ¿Quién manda aquí?. El libre albedrío y la ciencia del cerebro. Barcelona: Paidós.

La Erotomanía o el Síndrome de Clerambault

‘En la Ninfomanía el mal se ubica en los órganos de la reproducción, cuya irritación le hace reaccionar al cerebro. En la Erotomanía, el sentimiento que la caracteriza esta en la mente… ¡Los que padecen erotomanía nunca atraviesan los límites de la adecuación, permanecen castos!

Esquirol

En la primera mitad del siglo XX Clérambault describe, en un libro publicado con en título Les Psychoses Passionelles, un cuadro Delirante donde predominan las Ideas Erotomaniacas que ha pasado a la historia con su nombre: El Síndrome de Clérambault.

Gaetan Gatian de Clerambault

Actualmente el Síndrome de Clérambault se incluye en las Guías de Clasificación de las Enfermedades Mentales con el nombre de Trastorno Delirante Tipo Erotomaniaco. Estos Trastornos Delirantes, a los que antes se llamaban Paranoia, son una forma de Psicosis distinta de la Esquizofrenia donde el único síntoma que aparece es el Delirio.
En el Síndrome de Clérambault, quien sufre este Delirio Erotomaniaco, tiene la convicción (no el deseo, ni la fantasía, ni la ilusión… sino el convencimiento absoluto) de que tiene una relación de Amor Imposible con un persona generalmente de una posición social superior que resulta inalcanzable. Además, suele ser a esta persona a quien se atribuye haber dado los primeros pasos y quien ha dado pie a esta relación. Quien sufre este tipo de delirio verá pruebas del amor que le manifiesta su ‘pareja’ en el acto más insignificante que éste realice. Y como se trata de un delirio, estas ideas son fijas, permanentes e irreductibles a la argumentación lógica; es decir, que por muchas pruebas que tenga en contra de esta idea delirante no se va a convencer de lo irreal de la misma.

Para entender mejor en que consiste este Síndrome de Clérambault vamos a ver un caso ficticio pero que podría ser del todo real.

P. es un taxista de 51 años que vive desde que nació en Oviedo. Como curiosidad estudió en el mismo colegio que Leticia Ortiz, la princesa de España, aunque él era dos años mayor y por ese motivo nunca habían compartido clase. P. siempre presumía de este hecho cuando la veía presentando las noticias antes de ser Princesa. Pero una vez que Leticia Ortiz y el Príncipe anuncian su compromiso las cosas empiezan a complicarse. P. tiene la necesidad de ver a Leticia a toda costa porque cada vez que la ve en televisión nota que está insinuando algo respecto a ‘ellos’. P. sabe que la oportunidad de estar cerca de la Princesa llegará en la entrega de los Premios Príncipes de Asturias. Así que hace cola desde primera hora para encontrar un sitio privilegiado que le permita estar cerca de Leticia. Al llegar los Príncipes la gente grita y aplaude, y antes de entrar al Teatro Campoamor se acercan a la gente, con tan buena suerte que Leticia se acerca a saludar a una niña que se encuentra cerca de P. Este es su momento, ‘Doña Leticia ¿me recuerda? Soy P. fuimos juntos al colegio’. Ante la insistencia, Leticia sonríe y da la mano a P. y a varias personas más. Pero P. lo ha visto todo claro… ‘Lo acaba de confirmar. Es evidente… nunca me ha olvidado… me quiere… el apretón de manos ha durado un segundo más de lo estrictamente necesario, lo ha tenido que hacer con sutileza… pobre, no podía hacer otra cosa, ¿qué iba a hacer?… estando el Príncipe y toda esa gente delante… y las cámaras… Pero no hay duda, estamos hechos el uno para el otro y ahora está claro que ambos lo sabemos… pero también sabemos que no va ser fácil’.
Poco a poco todo gira alrededor de esta relación imposible. P. continua con su trabajo en el taxi, pero ahora se pasa el día escuchando Cadena Cien, porque tiene el convencimiento que es una de las vías que usa Leticia para comunicarse con él. Cuando ponen una canción romántica percibe la señal de que pronto van a estar juntos, pero cuando es una canción de desamor se siente furioso y está convencido que es un mensaje de otros ‘quizá el servicio secreto de la casa real’ que están conspirando para romper esta relación ‘Aunque nos les falta razón… ella es Princesa y yo un simple taxista… ¿Qué me he creído… que nos iban a dejar?’.
Por televisión, prensa o internet las cosas no son muy diferentes. Si ve a Leticia con un corte de pelo nuevo, ‘como sabe que ese color de pelo es mi favorito’; si lleva gafas de sol, ‘está disimulando las lágrimas por no poder estar junto a mí’.
Por las noches, enardecido por el alcohol y por algunas canciones de Amor de la Oreja de Van Gogh que emiten por la radio y que él interpreta plagadas de mensajes de su amada, escribe docenas de cartas a Leticia donde planifica como van a fugarse.
Un día, como vio que las cartas no recibían respuesta, decide presentarse en la residencia de los príncipes. Cuando el personal de seguridad dice que no puede pasar, P. empieza a mostrarse irritable ‘No tienen ni idea de quien soy yo…’, ‘Os vais a enterar cuando todo salga a la luz…’ Y los vigilantes, al percibir que a P. la pasa algo, llaman a una ambulancia que lo traslada a la Urgencia; allí, un Residente de Psiquiatría, tras explorar y escuchar la Historia de P. lo diagnostica de Síndrome de Clérambault.

Al MIR desde América.

Este fin de semana, concretamente el sábado 28 de las 16 a las 21 horas, se ha celebrado en toda España el Examen MIR. Donde 13.584 Licenciados en Medicina aspiraban a conseguir una de las 6.558 plazas que el Ministerio oferta este año para formarse como especialista.

En primer lugar felicitar a TODOS los que os habeis prensentado en esta convoncatoria. Por fin, este Lunes la mayoría no sabréis que hacer (seguro que no recordabais esa sensación) . Ya no hay un programa, ni temas que repasar, ni preguntas de otros años que hacer una y otra vez de forma compulsiva, ni sobresaltos a media noche al dudar provocaba la Diabetes Insípida Nefrogénica o Síndrome de Secreción Inadecuada de ADH en el tratamiento del trastorno bipolar. Ahora es el momento de relajarse, tomarse una vacaciones mientras se está al tanto de los resultados definitivos, de las impugnaciones y las polémicas en los foros PostMIR, de los percentiles y las estadísticas de años anteriores para saber en que puesto se terminó el año pasado Cardiología en el Gregorio Marañón.

Pero quería aprovechar esta entrada para felicitar especialmente a todos los que habéis venido de Latinoamérica para hacer el MIR. En concreto, a todos los que habéis asistido a mis clases de Psiquiatría y Neurología con el Grupo CTO Medicina. A los alumnos de los grupos de Santo Domingo, Guayaquil, Quito, Lima, Caracas y todos los alumnos de México (Distrito Federal, Puebla y Guadalajara) que lo intentasteis primero con el ENARM y después con el MIR.

Porque si para un Médico español el MIR es una prueba dura para los que venís de América lo es mucho más. Sistemas de formación diferentes, necesidad de compatibilizar el estudio del MIR con “el Internado” o “la Rural”, el viaje, la distancia, la familia o incluso las pequeñas diferencias entre el Español de un lado y otro del Atlántico hace que el MIR aun sea más difícil.

Algunos ya me habéis contado vuestra percepción del MIR de este año, de como os ha ido y cuales son vuestras perspectivas para estos próximos meses. A todos, enhorabuena por haber llegado hasta aquí y ahora un poco de suerte para conseguir la plaza que deseáis.