De la Esquizofrenia Incipiente de Conrad, al Show de Truman.

Los síntomas más característicos de la Esquizofrenia, por ser los más evidentes y que suelen conducir al diagnóstico, son los delirios y las alucinaciones; pero para cuando estos se presentan es muy frecuente que el paciente lleve meses, o incluso años, experimentando algunas alteraciones de la experiencia. En psiquiatría existe una máxima que dice: ‘Cuando el Delirio aparece la Psicosis ya es vieja’, haciendo referencia a que, en la Esquizofrenia, el delirio no aparece de forma súbita en un sujeto libre de síntomas, sino en alguien que lleva tiempo sufriendo estas alteraciones de la experiencia.

En 1958 Klaus Conrad publica su obra más conocida: ‘La Esquizofrenia Incipiente’, donde se describen estas alteraciones previas al desarrollo franco de la Esquizofrenia y a las que llamó Trema. Trema en un término que se emplea en teatro para referirse a la sensación de tensión que se experimenta antes de salir a escena y que los actores presumen siempre de nunca perder.

¿Pero qué es esa experiencia a la que hace referencia Conrad con Trema? Ayudémonos de un caso ficticio para entenderlo.

P. es un Residente de primer año de Cardiología. Terminó la carrera de medicina de forma brillante, y tras casi un año preparando el MIR, consigue acceder a su plaza soñada en un gran hospital. Al principio todo va según lo previsto. Como cualquier otro residente, su propósito es que nadie note su inseguridad y la sensación de falta de competencia cuando tiende que atender a un paciente de verdad.
Y como todos los demás médicos en sus primeros meses de residencia se encuentra cansado y algo angustiado. Pero, poco a poco, P. nota que la cosas no van como deb

erían. La angustia que había presentado hasta ahora se convierte en una presión constante que le cuesta describir con exactitud. Ya no es la sensación de inseguridad que le había acompañado hasta entonces y que podía saber que la provocaba.En algunos momentos de tensión, que en los primeros meses de residencia son muy frecuentes, esta presión es tan intensa que termina haciendo algunas cosas poco apropiadas. Un día que estaba de guardia tras una discusión con un familiar abandona el hospital. Otro día, en una reunión con varios médicos, su jefe de servicio le explica que el tratamiento que había elegido para un paciente no era el más adecuado, P. se levanta como un resorte y comienza a increpar a su jefe: ‘¿Pero tu te crees qué lo sabes todo o qué?‘. Si bien estas cosas a veces pasan, parece que P., en momentos donde esa sensación de tensión le sobrepasa, deja de ajustarse a las reglas del juego. Esas que no están escritas en ningún sitio pero dicen que un residente no puede abandonar el hospital cuando está de guardia o increptar de esa forma al Jefe.

Después de varias escenas de este tipo, y tras confesar a su tutor que no se encuentra muy bien de ánimo, P. empieza a ir al psiquiatra.
Durante las entrevistas, P. cuenta a su psiquiatra que desde hace un tiempo nota ‘que las cosas han cambiado’. No sabe decir por qué, pero nota que las relaciones con el resto de las personas son distintas. ‘Es como si hubiera hecho algo malo; no sé, con algún paciente o algo así…’ ‘me siento culpable y debe ser por eso que el resto de la gente ya no quiere saber nada de mí…‘ Se siente como si estuviera desterrado del mundo al que había pertenecido hasta entones. Todo esto tiene lugar en un ambiente de desconfianza. Nota, en la gente de su alrededor, algo distinto y amenazador. ‘No te lo puedo explicar. Simplemente lo noto. Aunque no estoy seguro, sé que algo están tramando…’, ‘Es por el tono que utilizan al hablarme, o por lo gestos… No sabría decir, pero cuando no estoy presente seguro que hablan mal de mí’, ‘Nadie me dice lo que tienen contra mí pero está claro que hay algo’, ‘Por ejemplo, si le pregunto algo a un compañero, no me contesta al momento, se queda pensativo durante un momento. Como si tuviera temor de que se le escapara algo que yo no debería oír’ . Para P. ya nada es irrelevante. Cualquier estímulo, que hasta entonces era neutro y pasaba totalmente desapercibido, ahora parece tener algún significado oscuro, amenazante, y siempre, dirigido hacia él. Todo ha adquirido un rasgo nuevo y extraño. ‘Hay algo en al ambiente, es evidente que las cosas no son como antes, pero no se qué es… Por favor dígamelo usted. Sea honesto conmigo y dígame qué quieren de mí’. Tiene la sensación de que todo el mundo, excepto él, está al corriente de eso terrible que está por suceder. Es el protagonista de una historia que parece que va tener un final trágico. Poco a poco esta sensación es más intensa, cada vez el grado de convencimiento de esta interpretación autorreferencial del mundo es mayor, y al final… aparecerá el Delirio, que de una vez por todas, explicará lo que está pasando. Pero eso será el tema de otra entrada…

¿Y cómo se conecta todo esto con Jim Carrey y el ‘El Show de Truman’?

A esa sensación que aparece durante el Trema de que ‘algo está cambiando’ , o ‘hay algo en al ambiente, pasa algo, pero no sé que es; dígame usted qué es lo que pasa’, es a lo que la Psicopatología ha llamado Humor Delirante. Y estas sensaciones, este Humor Delirante, es parecido a lo que le sucede a Jim Carrey en ‘El Show de Truman’. En esta película el protagonista es una persona adulta que ha nacido y se ha criado en un Reality Show. Esta inmerso en un mundo que es una farsa, su vida transcurre en un plató de televisión y todos los que le rodean son actores; pero él no lo sabe, para él su vida es tan normal como la de cualquiera. Llega un momento que Truman, el personaje que interpreta Jim Carrey, empieza a notar que algo está pasando, parece que toda mundo está puesto allí con un propósito, que están actuando para él. Aunque en el caso de Truman estas experiencias son reales, nos recuerdan al Humor Delirante que experimenta P. durante la fase de Trema. Tanto es así, que algunos pacientes en las fases iniciales de la Esquizofrenia dicen ‘Doctor, me siento igual que Jim Carrey en la película del Show de Truman’.

Sobre Ilusiones, Paraeidolias y Alucinaciones en Psicopatología.

Ya desde tiempos de Esquirol (1772-1840), un médico francés considerado como uno de los padres de la psiquiatría, se distinguen las Ilusiones de las Alucinaciones. Pero… ¿A qué hacemos referencia en psicopatología cuando nos referimos a estos términos? Tanto las Ilusiones, las Paraeidolias (qué son una forma de Ilusión), como las Alucinaciones, se consideran Percepciones Engañosas. La percepción es la forma a través de la que accedemos a los objetos del mundo que nos rodea, pero como estamos hablando de psicopatología, veremos que estas percepciones en muchas ocasiones no se corresponden con el objetos que tenemos delante, o incluso, podemos percibir objetos que ni si quiera están presentes.

En las Ilusiones lo que percibimos son transformaciones de objetos que se encuentran ahí fuera. Es decir, se trata de un falsificación o deformación de una percepción real. Cuando se hace referencia a la Ilusión fuera del contexto de la Psiquiatría, en general, se está hablando de las Ilusiones Ópticas, que muchos autores prefieren denominarlas Dismorfias, puesto que el sujeto no pierde la conciencia del carácter subjetivo de la distorsión del objeto.  Dentro de estas Ilusiones Opticas o Dismorfias tenemos la Kinetopsia (percibir en movimiento lo que se encuetra en reposo), la Micropsia (pequeño lo grande), la Macropsia (grande lo pequeño), Plagiopsia (oblicuo lo recto), Displatiopsia (ancho lo estrecho), Polioplía (múltiple lo único), Metamorfosia (variaciones de la forma), etc. Más que con cuestiones psicopatológicas tienen que ver con la atención y la propia fisiología de la visión.

Otro tipo más clásico de ilusiónes en psicopatología son las Ilusiónes Afectivas, donde es el componente emocional quien actúa como motor del engaño perceptivo. Por ejemplo, caminas de  noche por una calle que no conoces, prácticamente no hay nadie , esta situación te genera cierto sentimiento de inseguridad y tensión. Se acerca una persona que por la escasa ilum

inación solo percibes sus contornos,  notas que saca algo metálico del bolsillo y ves claramente un cuchillo. Das un grito de espanto, el hombre ya está cerca, él también pone cara de susto… y ahora ves que realmente se trataba de la llave del portal.

En la Paraeidolias, otro tipo de ilusión, a partir de un objeto ambiguo o poco estructurado, se percibe algo distinto, que es una mezcla de lo percibido y lo fanteseado. Por ejemplo, un niño mira una nube y cree percibir un hipopótamo, o las manchas de humedad de la pared se perciben como rostros humanos.

En las Alucinaciones, la percepción engañosa no es el resultado de una transformación de un objeto del entorno, sino que lo que percibimos carece de totalmente de objeto. Son percepciones enteremente nuevas que no parten de ninguna fuente en la realidad, y se presentan simultáneamente con las percepciones reales.   Pueden ser de cualquier modalidad sensorial (visuales, auditivas, táctiles u olfativas). En las enfermedades psiquiátricas, por ejemplo en la Esquizofrenia,  generalmente son Alucinaciones Auditivas y tienen la característica que quién las sufre no puede distinguir estas percepciones engañosas de las percepciones reales.  En cambio, en las enfermedades neurológicas son más frecuentes las Alucinaciones Visuales, y es común que el sujeto sea capaz de reconocer el caracter patológico de estas alucinaciones; es decir, es capaz de discriminar entre las Percepciones reales y las engañosas.

Agorafobia o La Angustia por la Posibilidad de Angustiarse.

En la pelíclula Copycat, Sigourney Weaver interpreta a una psicóloga que padece Agorafobia. Pero… ¿en qué consiste este trastorno? La mayoría de las veces que la Agorafobia aparece en los medi0s de comunicación o en el cine lo hace con su rasgo más extremo: la imposibilidad de salir de casa. Como veremos, la mayoría de las veces el cuadro es más sutil.

La Agorafobia se incluye dentro de los Trastorno de Ansiedad. Y si bien es un cuadro que puede aparecer de forma aislada, es muy frecuente que sea una forma de complicación de un Trastorno de Angustia. La Agorafobia se define como la aparición de ansiedad al encontrarse en lugares o situaciones donde escapar puede resultar difícil (o embarazoso) o donde, en el caso de aparecer una crisis de angustia inesperada, puede no disponerse de ayuda.  Lo fundamental es ese Temor al Desamparo que puede aparecer en mil situaciones distintas (no solo al salir de casa): en lugares cerrados, como un bar o un aula llena de gente, pero también en espacios abiertos como en una excursión por el monte; o mientras se va con el coche por la autopista y no hay una salida próxima.Es decir, tienen que ver mucho con la anticipación de que algo malo pueda pasar, o como decíamos en el título de la entrada con ‘la angustia por la posibilidad de angustiarse’.

La secuencia puede ser la siguiente. Un día, mientras llevas a tus hijos al colegio en el coche, sufres una Crisis de Ansiedad sin previo aviso. La sensación es indescriptiblemente horrible, piensas que te va dar un infarto y que no vas a salir de esa, tu cuerpo lo percibes fuera de control… Afortunadamente te encuentras cerca del colegio y consigues dejar a los niños. Te quedas sola en el coche y media hora después te encuentras mejor. Pero al día siguiente tienes que volver a llevarlos… y ya las cosas puede que no sean tan sencillas como habían sido hasta entonces. Te montas en el coche con cierta tensión, piensas ‘¿y si me vuelve a dar otra?’ , te sientes vulnerable porque por la autopista por la que tienes que ir no hay muchas salidas y resultaría difícil pedir ayuda en caso de que la necesitaras, además piensas que ‘que me pase esto otra vez delante de los niños es de lo más embarazoso‘. Todo esto no hace más que aumentar tu nivel de ansiedad. Ya no estas pendiente de la carretera, tan sólo prestas atención a tu cuerpo, a tu respiración y tu frecuencia cardiaca, esto solo hace que la ansiedad se dispare. Y además te acercas al punto exacto donde ayer tuviste la crisis. Ahora todas tus alarmas están encendidas ‘me va a pasar otras vez’, ‘aqui no por favor’… y por supuesto, con el nivel de ansiedad que has alcanzado rememorando la última crisis… tienes una nueva Crisis de Ansiedad. Lo que ha ocurrido lo hablas con tu marido y le dices que no crees que puedas volver a conducir en unos días y llevar los niños al colegio. Tu marido acepta llevarlos él… acaban de comenzar  las Conductas Evitativas tan características de la Agorafobia. ¿Qué va a ocurrir si tienes una crisis en tu puesto de trabajo? Las situaciones donde aparece esta sensación de desamparo o esta angustia por la posibilidad de angustiarse van aumentando a medida que presentas nuevas crisis de ansiedad. Para combatirlas, aumentan tus conductas evitativas: pides una baja porque no puedes ir a tu oficina, dejas de ir a restaurantes, renuncias a los paseos por el campo con tus hijos… Poco a poco, las actividades que haces de forma relajada y espontánea son menos. Cada vez tu vida se parece más a la de Sigourney Weaver en Copycat.

¿Qué es una Crisis de Ansiedad (o Ataque de Pánico)?

Una noche, sin previo aviso y  mientras estás viendo tranquilamente la televisión con tu familia, comienzas a encontrarte acalorado y a notar el corazón latir con fuerza en el pecho. Focalizas la atención en el corazón y notas en la garganta un latido desacompasado de vez en cuando. Esto desata las alarmas y al instante notas una descarga de ansiedad por todos el cuerpo. Cada vez respiras más pero parece que el aire no es capaz de atravesar la garganta, es como si tuvieras una bola en el cuello que le impide el paso. Además, notas una progresiva opresión en el pecho. “Esto no debe ser nada bueno”… aumenta la ansiedad. Lo que estás experimentando es tan odioso que decides salir del salón y encerrarte en tu habitación… intentas calmarte. La sensación de no poder controlar el cuerpo y el miedo que te invade es lo más desagradable que has experimentado nunca. Tus pensamientos ahora van a toda velocidad: “de esta no salgo”, “me va a dar un infarto”, “me voy a volver loco”. Y pensar en esto solo puede conducir a una cosa… la ansiedad empeora, tu cuerpo y tus pensamiento están ahora totalmente fuera de control. Comienzas a marearte y abres la ventana,
sacas medio cuerpo fuera “necesito aire”, pero el aire parece que no llega a los pulmones…

Si alguna vez has experimentado algo parecido es que tuviste una Crisis de Ansiedad (también llamada Ataque de Pánico), un cuadro relativamente frecuente que en la actualidad se incluyen dentro de los Trastornos de Ansiedad junto al  Trastorno de Ansiedad Generalizada, la Fobia Simple y la Agorafobia. En todos ellos la Ansiedad es el síntoma fundamental, aunque la forma o situaciones en las que aparece sea distinta.

Pese a que las Crisis de Ansiedad pueden aparecer tras una emoción o un sobresalto, es muy frecuente que las primeras se presenten sin ningún desencadenante claro (por ejemplo mientras estamos viendo la tele, en el coche o incluso mientras dormimos). En estos episodios, donde la ansiedad es muy intensa, aparecen síntomas psíquicos y físicos que duran entre 20 y 30 minutos.

Los Síntomas Físicos más característicos son el aumento de la frecuencia cardiaca y respiratoria, notar latidos arrítmicos, dificultad para respirar (en ocasiones es como si hubiera una bola en la garganta que lo impidiera), opresión en el pecho, sudoración intensa, temblor, contracciones musculares mantenidas, sensación de mareo que a veces puede terminar con la pérdida del conocimiento.

A Nivel Subjetivo (Síntomas Psíquicos) se experimenta un miedo extremo (siendo incapaz de identificar el origen de este miedo) con sensación de muerte inminente, dificultad para hablar y para mantener la atención. Durante el episodio, sobre todo durante las primeras crisis, al no saber muy bien que está ocurriendo, se presentan pensamientos de tinte catastrófico como: ‘me voy a volver loco’, ‘de esta no salgo’ o ‘me va a dar un infarto’.

Es menos frecuente pero también pueden aparecer síntomas como la Despersonalización o la Desrealización. Ambas son sensaciones de extrañeza. En la Despersonalización respecto a nosotros mismos (sentirte extraño, como si no pudieras controlar tu cuerpo, o incluso sentirte fuera de él), y en la Desrealización estos sentimientos de extrañeza están centrados en el entorno (ver el lugar donde nos encontramos como distinto, extraño, amenazante, etc.).

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¿Qué es el Trastorno Bipolar? y ¿Qué es la Manía y la Fase Depresiva?

El Trastorno Bipolar (antiguamente llamado Psicosis Maniaco Depresiva) es un Trastorno del Humor caracterizado por la presencia de fluctuaciones en el estado de ánimo. Quién sufre esta enfermedad alterna épocas en las que se encuentra con un ánimo Normal (Eutimia) con otras en las que se siente Eufórico (Manía o Fase Maniaca) o presenta una intensa Tristeza (Fase Depresiva).

– Durante la Manía del Trastorno Bipolar, se siente con una autoestima exagerada o incluso pueden aparecer ideas de grandiosidad (como tener dones o habilidades especiales). A diferencia de las Fases Depresivas donde se presentan sentimientos de inseguridad, incapacidad, minusvalía, desesperanza, etc.

– En la Manía se siente un exceso de energía que lleva al paciente a estar activo todo el día (limpiar, arreglar cosas, proyectos nuevos, actividades deportivas, salir de fiesta, etc.). Es frecuente que su familia insista en que “es imposible seguir su ritmo“. En cambio, en las Fases Depresivas existe una marcada falta de energía (Apatía) que hace que hasta la actividad más sencilla pueda parecer una tarea imposible.

– En la Manía es muy característica la Disminución de la Necesidad de Sueño (en ocasiones puede ser el síntoma inicial que nos indica que está presentando una descompensación), es decir, puede que solo duerma 2 o 3 horas y al día siguiente no se encuentre cansado. No duerme porque no se encuentra cansado. En la Fase Depresiva se padece Insomnio, donde se duermen también pocas horas (aunque se desea dormir) y al día siguiente se echan en falta esas horas perdidas de sueño. No duerme porque no puede.

– En la Manía se encuentra más hablador de lo habitual (Verborrea), además lo hace de una forma rápida que en episodios graves puede llegar a ser incomprensible (Fuga de Ideas); esto se acompaña de una sensación subjetiva de que el pensamiento está acelerado (Taquipsiquia). En las Fases Depresivas, sobre todo en sus formas más graves, el pensamiento se siente ralentizado (Bradipsiquia). Es frecuente que en estas Fases Depresivas el paciente se muestre más retraído y menos hablador de lo normal.

– En la Manía existe una implicación excesiva en actividades placenteras que tienen un alto potencial para producir consecuencias graves (como gastar dinero de forma descontrolada, conductas temerarias p.ej. conducir de forma muy imprudente, consumo descontrolado de alcohol u otras drogas, indiscreciones sexuales, etc.). En la Fase Depresiva el paciente sufre una incapacidad para experimentar placer con actividades con las que había disfrutado hasta la fecha (Anhedonia).

– En episodios graves tanto en la Manía como en la Fase Depresiva pueden aparecer Delirios (ver entrada Los Delirios en La Depresión). Sobre las temáticas de estos Delirios en el Trastorno Bipolar se dice son congruentes con el Humor. Es decir, en la Manía donde el paciente se encuentra Eufórico, los Delirios  son Megalomaniacos (tener el convencimiento de ser una persona especial que tiene poderes o una misión para salvar al mundo p.ej.); en cambio, en la Fase Depresiva donde existe una profunda tristeza, los delirios giran en torno a la Ruina, la Culpa o incluso el convencimiento de “Estar Muerto” (Síndrome de Cotard).

Mr. Jones (Richard Gere) sufriendo una Fase Maniaca (Primeros 5 min) y una Fase Depresiva (Últimos 3 min) del Trastorno Bipolar. 

Fenómenos Histéricos: Los Trastornos Conversivos.

El Trastarno Conversivo se incluye dentro de los Trastornos Somatomorfos. Se trata de un conjunto de trastornos donde el síntoma principal del paciente es algo ‘Físico’, pero los hallazgos exploratorios o los mecanismos fisipatológicos del cuadro no son congruentes;  atribuyéndose por tanto un origen psicológico a los síntomas físicos.

En el Trastorno Conversivo lo característico es la aparición, de forma brusca y con caracter involuntario, de síntomas neurológicos (como crisis convulsivas, parálisis, trastornos de la marcha, etc.) tras un factor psicológico precipitante.

En muchas ocasiones resulta difícil hacer un diagnóstico diferencial entre las Crisis Conversivas y las Crisis Epiléticas francas.

Crisis Conversivas (2 min 20 seg)

¿Qué es la Sinestesia?

En neurofisiología, la sinestesia es la percepción conjunta o interferencia de varios tipos de sensaciones de diferentes sentidos en un mismo acto perceptivo. Un sinestésico puede, por ejemplo, oír colores, ver sonidos, y percibir sensaciones gustativas al tocar un objeto con una textura determinada. No es que lo asocie o tenga la sensación de sentirlo: lo siente realmente. La sinestesia es un efecto común de algunas drogas psicodélicas, como el LSD, la mescalina o algunos hongos psilocibios.

Los sinestésicos perciben con frecuencia correspondencias entre tonos de color, tonos de sonidos e intensidades de los sabores de forma involuntaria. Por ejemplo, tocar una superficie más suave les puede hacer sentir un sabor dulce. Estas experiencias no son meras asociaciones, sino percepciones, y la depresión tiende a aumentar su fuerza. Otro ejemplo, asociar el color amarillo al número 7. Algunos ven colores cuando escuchan música, otros pueden sentir el sabor de las palabras. Otras personas pueden percibir la letra A de color rojo, la S de color amarillo y la Z de color negro.

Fuente Wikipedia.

Sinestesia: Mezclando los Sentidos (1 min 11 seg).

Sinestesia (6 min 40 seg).

El ENARM está ahí mismo. Un guiño a mis alumnos.

El ENARM (Examen Nacional de Aspirantes a Residencias Médicas), que para los que no lo conocéis es el equivalente mexicano del examen MIR (Médico Interno Residente) español,  se celebra  entre los próximos 6 y 9 de septiembre. Decenas de miles de médicos mexicanos realizarán este examen de 450 preguntas con el propósito de poder formarse como especialistas en una de las plazas ofertadas. Como no podía ser de otra manera la competencia es terrible. Muchos años de estudio, meses de preparación previa al examen, ilusiones y demás, se juegan a una carta en un único examen.

Desde hace unos años, gracias al Grupo CTO Medicina, he tenido la oportunidad de participar en la formación para este examen de unos cuantos miles de médicos. Este año han sido los grupos de DF, Puebla, Guadalajara, Morelia y Veracruz los que he visitado con regularidad con el propósito desvelar (o al menos intentarlo) algunos de los misterios que se esconden tras las preguntas tipo test de la Psiquiatría y la Neurología. Horas y horas a vueltas con las depresiones, la epilepsia, los trastornos de personalidad, y los ictus isquémicos; explicados siempre padeciendo cierto jetlag pero con la ilusión de inspirar un poco de entusiasmo en esos momentos duros de la preparación y la responsabilidad de que a todos les (os) vaya estupendamente.

Ójala que mis alumnos durante el examen se acuerden (os acordéis) de los fármacos anticolinérgicos gracias a Bob Esponja, de las Crisis de Ausencia y la ‘Hermanita’ del Video, del Temblor esencial y el hombre que pide a gritos un cerveza, de las docenas de reglas mnemotécnicas que lindaban con lo delirante en muchos casos, del maniaco que se compra el Mercedes (entre otras cosas), de Stephen Hawking y su ELA, del anestesista suicida, de las desviaciones oculocefálicas y del video de la oftalmoplejía internuclear, de la fisiopatolgía de la Esquizofrenia para Dummies, de mi interpretación de la marcha parkinsoniana, y como no… de los Trastornos de Personalidad y la fiesta de fin de curso que organiza ‘la Histriónica’.

A todos mis alumnos os deseo mucha suerte en este ENARM que para vosotros ya es casi historia.

El Síndrome de Capgras

Se le parece mucho, quizás serán parientes -sólo que el mío es un halcón inteligente y un príncipe, y usted es sólo un búho y un tendero-

F. Dostoievski, Los Demonios.

El Síndrome de Capgras es un cuadro poco frecuente dentro de los Síndromes de Falsa Identificación donde el paciente cree que una persona, normalmente muy cercana a él, ha sido sustituido por un doble exacto.

A pesar de que en los últimos años ha despertado mucho interés su presencia en cuadros orgánicos (Trastornos Endocrinos, Traumatismos Craneoencefálicos, Tumores Cerebrales, Delirium, Alzheimer, Enfermedad por Cuerpos de Lewy, tras Accidentes Cerebreovasculares, etc.) el 70% de los casos se producen en Psicosis orgánicas, fundamentalmente en el contexto de una Esquizofrenia o una Depresión Psicótica.

¿Qué es el Síndrome de Capgras? (2 min 11 seg)

Vilayanur Ramachadran habla sobre el Síndrome de Capgras en TED.

(Entre el 2º y 9º min.)

¿Qué ocurre en el Cerebro de una Persona que padece Esquizofrenia?

En este corte, de poco más de 3 minutos, del documental de Julio Medem ‘Uno por ciento Esquizofrenia’; el Dr. Lieberman explica algunas cuestiones básicas sobre la Neurobiología de la Esquizofrenia.

Dr. Lieberman en ‘Uno por Ciento Esquizofrenia’