Psiquiatría | Conceptos

Historia, filosofía y psicopatología

Iván Lerma Carrillo · Médico psiquiatra


Cuando lo conocido deja de parecer familiar

Dibujo en tinta negra de una silla frente a un espejo que refleja la silla desde una perspectiva diferente

Del jamais vu a la desrealización y la despersonalizació

En un experimento publicado en 2021, varias personas tuvieron que escribir la misma palabra una y otra vez. Era una tarea simple, pero produjo un efecto desconcertante. Al cabo de unas treinta repeticiones, por término medio, algunos empezaban a dudar de su ortografía; a otros les parecía que aquella secuencia de letras ya no era una palabra. Cerca de dos tercios de los participantes comunicaron alguna experiencia de extrañeza. Los relatos no indicaban necesariamente una pérdida de conocimientos. Lo que se había vuelto extraño, durante unos instantes, era algo perfectamente conocido.

Los investigadores, encabezados por el psicólogo Chris Moulin, relacionaron esa experiencia con el jamais vu. La expresión francesa suele presentarse como lo contrario del déjà vu: en lugar de encontrar familiar algo nuevo, sentimos desconocido algo que sabemos de sobra que conocemos. El interés del experimento está en esa discrepancia entre reconocer algo y sentirlo familiar. Mucho más difícil de describir es lo que ocurre cuando aparece sin buscarla, en medio de la vida corriente.

Imaginemos que alguien vuelve a su casa después de trabajar. Abre la puerta, deja las llaves y entra en la cocina. Reconoce los muebles, sabe dónde están los vasos y recuerda lo que hizo allí por la mañana. Durante unos segundos, sin embargo, tiene la impresión desconcertante de estar entrando en una cocina desconocida. Nada ha cambiado. Tampoco se ha perdido. Lo extraño es que el lugar ha dejado de parecerle suyo. Lo que no encuentra es la sensación habitual de estar en ella.

Hay otras experiencias que se parecen a esta sin ser exactamente iguales. Algunas personas describen que su calle habitual, una habitación o incluso la cara de un familiar adquieren de pronto un aire extraño. Otras no sienten tanto que las cosas sean nuevas como que se han vuelto irreales: miran por la ventana y ven la ciudad como si estuvieran viendo una película; oyen una conversación, entienden lo que se dice, pero las voces parecen llegar desde muy lejos. La palabra que encuentran para contarlo suele ser «raro», que en una entrevista clínica dice todavía muy poco.

Cuando predomina esa impresión de que el entorno es irreal, lejano o artificial, hablamos de desrealización. No supone necesariamente dejar de identificar los objetos o las personas. Se puede saber que se está hablando con un amigo y sentir, al mismo tiempo, que la conversación transcurre detrás de un cristal. La expresión «como si» importa: la persona intenta explicar la cualidad de lo que vive, no siempre formular una creencia sobre lo que existe. La desrealización puede aparecer de forma transitoria, por ejemplo en situaciones de ansiedad intensa o falta de sueño; en otras personas se repite o persiste hasta interferir considerablemente con su vida.

Si la extrañeza afecta sobre todo a uno mismo, la descripción cambia. Alguien se mira en el espejo, reconoce su cara y sabe que es la suya, pero no termina de sentirse identificado con ella. O se descubre hablando y actuando con una impresión de automatismo, como si estuviera observando a otro llevar su vida. Estas experiencias se han agrupado bajo el término despersonalización. Pueden acompañar a la desrealización, aunque no son intercambiables: sentirse separado del mundo y sentirse separado de la propia experiencia son alteraciones que conviene explorar por separado.

La variedad de estas experiencias también se aprecia al estudiarlas de manera sistemática. En 2005, Mauricio Sierra y sus colaboradores estudiaron las respuestas de 138 personas con un trastorno de despersonalización y encontraron cuatro agrupaciones de síntomas: experiencias corporales anómalas, embotamiento emocional, cambios en la vivencia de los recuerdos y extrañamiento del entorno. Los cuatro factores no constituyen cuatro trastornos distintos. Muestran, más bien, que bajo la misma etiqueta clínica pueden reunirse experiencias diferentes: sentir el cuerpo ajeno, encontrarse extraño en una habitación conocida o recordar la propia vida como si le hubiera sucedido a otra persona.

Reconocer la voz de un familiar no equivale siempre a experimentar su presencia con la cercanía acostumbrada. Algo parecido puede ocurrir con los recuerdos: conservar sus detalles y, sin embargo, sentirlos distantes, como si fueran la historia de otra persona. No sabemos si ambas experiencias obedecen a un mismo mecanismo. Lo que sí muestran es por qué términos generales como «irrealidad» o «extrañeza» necesitan una descripción más fina.

En filosofía de la psicopatología también se discute si todas estas vivencias reflejan una alteración general del «sentido de ser uno mismo». Franz Knappik ha objetado que esa explicación puede pasar por alto diferencias decisivas entre estados corporales, recuerdos y relación con el entorno. Un lugar puede seguir siendo reconocible y, no obstante, haber perdido parte de la significación afectiva que tenía. Esta es una posibilidad interpretativa, no una explicación demostrada para todos los casos.

La diferencia importa cuando alguien intenta contarlo en consulta. «No me reconozco» puede significar que su imagen le resulta ajena, que se siente cambiado desde una depresión, que no identifica su propio rostro o que tiene una creencia firme y extraña sobre su identidad. Son situaciones distintas. De la misma manera, decir que la propia casa «parece otra» no aclara si hablamos de una sensación fugaz de desconocimiento, de un entorno que se percibe irreal o de una verdadera dificultad para orientarse. La semejanza de las frases puede ocultar diferencias considerables en lo que está viviendo cada persona.

También importa cómo aparece la experiencia. Una sensación de irrealidad durante una crisis de angustia, que aumenta con el miedo y luego disminuye, no tiene el mismo significado clínico que episodios muy breves, repetidos de forma casi idéntica y acompañados de otros síntomas neurológicos. Las crisis focales, especialmente algunas de origen temporal, pueden incluir sensaciones de déjà vu, jamais vu, despersonalización o extrañeza del entorno. A su vez, se han descrito fenómenos disociativos en otros contextos clínicos y con la privación de sueño. Ninguna de esas asociaciones permite hacer un diagnóstico a partir de la palabra «extraño». Hay que conocer el inicio, la duración, lo que ocurre durante el episodio y las circunstancias en las que aparece.

Cuando alguien dice que la cara de su padre le resultó «la de un extraño», no basta con preguntar si lo reconocía. ¿Sabía perfectamente quién era, pero había desaparecido la sensación de cercanía? ¿Lo percibía como irreal? ¿O estaba convencido de que se trataba de otra persona? Son experiencias distintas, aunque puedan comenzar con la misma frase. La tarea consiste en averiguar qué ha vivido realmente quien las cuenta.

Referencias

Moulin, C. J. A., Bell, N., Turunen, M., Baharin, A., y O’Connor, A. R. (2021). The the the the induction of jamais vu in the laboratory: Word alienation and semantic satiation. Memory, 29(7), 933–942. https://doi.org/10.1080/09658211.2020.1727519

Sierra, M., Baker, D., Medford, N., y David, A. S. (2005). Unpacking the depersonalization syndrome: An exploratory factor analysis on the Cambridge Depersonalization Scale. Psychological Medicine, 35(10), 1523–1532. https://doi.org/10.1017/S0033291705005325

Medford, N., Sierra, M., Baker, D., y David, A. S. (2005). Understanding and treating depersonalisation disorder. Advances in Psychiatric Treatment, 11(2), 92–100. https://doi.org/10.1192/apt.11.2.92

Cassady, M., y Baslet, G. (2023). Dissociation in patients with epilepsy and functional seizures: A narrative review of the literature. Seizure, 110, 220–230. https://doi.org/10.1016/j.seizure.2023.06.020

Knappik, F. (2025). No need for mineness: Depersonalization/Derealization Disorder and mental state types. Phenomenology and the Cognitive Sciences, 24, 411–435. Publicado en línea en 2022. https://doi.org/10.1007/s11097-022-09872-0

Iván Lerma Carrillo · Historia, filosofía y psicopatología