Psiquiatría | Conceptos

Historia, filosofía y psicopatología

Iván Lerma Carrillo · Médico psiquiatra


La doble contabilidad en la psicosis

Una casa dibujada con línea continua junto al contorno discontinuo de otra casa parcialmente superpuesta.

Convicciones delirantes y vida cotidiana.

Imaginemos que alguien explica con convicción que un programa de radio contiene mensajes dirigidos a él. Después consulta el horario del autobús, comenta una compra y organiza la visita de un familiar. La escena es ficticia. La conservación de actividades ordinarias no basta para hablar de doble contabilidad, pero permite abrir la pregunta: ¿cómo se relaciona aquella experiencia con la realidad en la que la persona sigue participando?

Podríamos responder que, en el fondo, no cree lo que está diciendo. Pero esa conclusión sería demasiado rápida. La conducta no funciona como una traducción automática de cada creencia. Incluso fuera de la psicosis podemos estar convencidos de algo y no actuar como otros esperarían: por miedo, por cansancio, por prioridades en conflicto o porque no vemos una manera de hacerlo. La discrepancia entre una afirmación y una acción necesita explicación antes de convertirse en prueba de insinceridad.

La expresión doble contabilidad, asociada a Eugen Bleuler y retomada en la psicopatología fenomenológica, intenta describir algo más específico: la posibilidad de que la experiencia psicótica y la realidad cotidiana compartida se mantengan de algún modo en paralelo. El nombre puede inducir a error. No alude a una maniobra de engaño ni a dos personalidades, sino a una forma de coexistencia que desafía nuestra imagen de un juicio de realidad uniformemente perdido. 1

En el ejemplo de la radio, saber que los demás no oyen un mensaje personal no equivale necesariamente a considerar que ese mensaje es imaginario. La persona podría reconocer lo que todos escuchamos y atribuir a la misma emisión otro significado al que siente tener acceso. He construido esa posibilidad para hacer visible la pregunta; no es una explicación suficiente de cualquier delirio de referencia.

Lo interesante es que dos afirmaciones pueden tener para quien habla un estatuto diferente. Una se discute con los criterios de la vida diaria: el autobús llega a cierta hora, una tienda está cerrada, el familiar vendrá mañana. La otra puede sentirse como una revelación o una evidencia íntima, difícil de situar en la misma conversación. Describir esa diferencia no exige aceptar la verdad de la convicción delirante.

Josef Parnas, Annick Urfer-Parnas y Helene Stephensen desarrollaron una interpretación de este fenómeno en un trabajo publicado en línea en 2020. Propusieron entenderlo como parte de una transformación más amplia de la experiencia de sí y del mundo, no únicamente como una contradicción entre frases. Es una propuesta fenomenológica: ofrece un modo de comprender ciertos relatos, pero no establece un mecanismo demostrado ni una prueba diagnóstica sencilla. 1

El mismo grupo realizó después un estudio cualitativo con veinticinco personas del espectro de la esquizofrenia. Mediante entrevistas prolongadas exploraron cómo describían esa convivencia. Los investigadores recogieron una distinción entre realidad compartida y experiencia privada, en ocasiones vivida como especialmente profunda o verdadera. La distinción no siempre desaparecía durante la mejoría clínica. 2

Es importante saber a quiénes se entrevistó. No había personas en una fase aguda grave, y se seleccionó a participantes capaces de tolerar entrevistas extensas. Además, el análisis estaba orientado en buena parte por las preguntas teóricas de los investigadores. El estudio permite conocer relatos y examinar un concepto; no establece qué porcentaje de todas las personas con psicosis vive de esa manera ni demuestra que el fenómeno sea exclusivo de un diagnóstico. 2

Cabe plantear entonces una objeción al propio concepto. Tal vez algunas de las conductas que llamamos doble contabilidad puedan entenderse mediante explicaciones más corrientes: una convicción que fluctúa, una persona que evita discutirla o una estrategia para seguir haciendo lo necesario pese al miedo. No conviene reunir todas esas posibilidades bajo una sola fórmula. El término gana utilidad cuando afina una descripción; la pierde cuando evita investigar sus diferencias.

También sería un error entender «dos realidades» de manera demasiado literal, como si el estudio hubiera demostrado la existencia de dos mundos. Es una forma de recoger cómo algunas personas describen su experiencia y cómo los autores la interpretan. Podemos reconocer que una vivencia tiene para alguien una fuerza extraordinaria sin convertir esa fuerza en prueba de lo que afirma.

La distinción tiene consecuencias para la entrevista. Si tomamos la capacidad de conversar con normalidad como demostración de que la experiencia psicótica ha desaparecido, podemos dar por resuelto algo que continúa siendo importante. Si, por el contrario, una sola convicción extraña nos hace ignorar todas las capacidades conservadas, acabaremos hablando con la persona como si nada de lo que comprende o decide pudiera contar.

Ninguna de esas opciones se sigue del relato inicial. La organización de una visita puede mostrar recursos prácticos conservados y, al mismo tiempo, coexistir con una experiencia que produce sufrimiento o interfiere en otras decisiones. Tampoco permite estimar por sí sola el riesgo de una situación. La evaluación de consecuencias y riesgos no puede sustituirse por la impresión de coherencia o incoherencia que nos produce una escena.

Desde esa perspectiva, la ayuda tampoco tendría por qué esperar a que desapareciera todo desacuerdo sobre lo sucedido. Podría existir un terreno compartido en cuestiones concretas: descansar, reducir el aislamiento, mantener una actividad o afrontar el miedo que produce una experiencia. No coincidir en todas las explicaciones no obliga a dar por imposible esa colaboración.

Hay una diferencia entre sostener que el mensaje de la radio es real y reconocer que la persona lo vive como algo real. La primera afirmación adopta la convicción; la segunda describe el problema con el que estamos trabajando. Confundirlas puede llevar tanto a confirmar algo que no está justificado como a desatender el peso que tiene para quien lo cuenta.

Referencias

1. Parnas J, Urfer-Parnas A, Stephensen H. Double bookkeeping and schizophrenia spectrum: divided unified phenomenal consciousness. European Archives of Psychiatry and Clinical Neuroscience. 2021;271:1513–1523. Publicado en línea en 2020. Consultar fuente

2. Stephensen H, Urfer-Parnas A, Parnas J. Double bookkeeping in schizophrenia spectrum disorder: an empirical-phenomenological study. European Archives of Psychiatry and Clinical Neuroscience. 2024;274:1405–1415. Publicado en línea en 2023. Consultar fuente

Lectura relacionada: Comprensión genética y explicación causal en Karl Jaspers.

Iván Lerma Carrillo · Historia, filosofía y psicopatología