¿Es Frecuente el Trastorno Obsesivo Compulsivo?

Si lo único que quieres es la respuesta a la pregunta planteada en el título de esta entrada: La Prevalencia del TOC oscila entre el 0.5% y el 1%. Pero veremos que, como casi siempre, las cosas no son tan sencillas; y llegar a un dato aparentemente simple, no es tan fácil como puede parecer.

En epidemiología (que según la wikipedia es la disciplina científica que estudia la distribución, la frecuencia, los determinantes, las predicciones y el control de los factores relacionados con la salud) al estudio de la frecuencia de una enfermedad se le conoce como Prevalencia. La prevalencia es la proporción de sujetos que sufren, por ejemplo, una enfermedad determinada en una población concreta en un momento o tiempo determinado.

Y hablando del Trastorno Obsesivo Compusivo (TOC) podíamos preguntarnos: ¿Cuál es la prevalencia del TOC en población general?

Veremos que esta pregunta, aparentemente sencilla, no es tan fácil de responder.

Hasta los años 80, la prevalencia de los distintos trastornos psiquiátricos era bastante desconocida, ya que no se disponía de grandes estudios poblacionales hechos específicamente con este propósito; por ejemplo, en el caso del Trastorno Obsesivo Compulsivo, se pensaba que era una patología bastante rara que afectaba en torno al 0,05% de la población. Entre 1980 y 1985 se realiza el conocido como Estudio ECA (Epidemiologic Catchment Area I am not obsessiveStudy) cuyo objetivo era conocer la prevalencia de los distintos trastornos mentales en Estados Unidos. Con este propósito, un grupo de entrevistadores que habían recibido entrenamiento para realizar entrevistas diagnósticas pero que no eran clínicos especializados en salud mental, entrevistaron a  20862 sujetos en 5 comunidades distintas; observándose que la prevalencia del TOC en un periodo de 6 meses era 1,6%, y de 2,5% a lo largo de la vida. ¡Estos datos indicaban que el TOC era 40 veces más frecuente de lo que se pensaba hasta entonces!  Posteriores estudios al ECA estimaron una prevalencia del TOC que oscila entre el 0.5% y el 1% de la población; es decir, ni tan raro como se pensaba antes del estudio ECA ni tan frecuente como afirmaba el ECA.

¿Por qué estos datos son tan dispares?

Como casi siempre que distintos estudios aportan datos dispares tiene que ver con la metodología empleada para recoger o analizar los datos o la definición que se haga de lo que queremos estudiar (en este caso el TOC). Es muy probable que los trabajos realizados antes del estudio ECA hicieran una infraestimación importante del TOC; ya que, en gran medida, los “casos de TOC” no se obtenían de población general, sino de aquellos que habían consultado con un profesional de la salud mental; por lo que muchos sujetos que presentaban TOC y no acudieron a una consulta no se incluían dentro de estos estudios; es decir, que solo se recogían para las estadísticas aquellos casos más graves que terminaban en una consulta, pasando desapercibidos las formas menos graves o aquellas que no llegaban a la consulta de un profesional. Con el estudio ECA ocurre, en parte, lo contrario. El ECA  es un estudio que tiende a sobreestimar la prevalencia del Pato DisonanteTOC ya que los 20862 individuos incluidos en el estudio fueron entrevistados por sujetos entrenados para realizar estas entrevistas pero que no eran clínicos especialistas en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades mentales; por lo que tenían, por decirlo de alguna manera, mayor tendencia a ver TOC donde no lo había, al no ser capaces de disciminar aquellas formas que si bien se parecen al TOC no podemos considerarlas TOC (bien por ser formas más leves que un clínico especializado no diagnosticaría de TOC, o denominaría TOC subclínico, o por tratarse de síntomas que se pueden parecer a los que aparecen en el TOC pero que realmente son fenómenos propios de otras patologías).  En estudios posteriores que pretendía valorar esta sobreestimación del TOC de los “entrevistadores” en estudios clásicos como el ECA se observa que la prevalencia detectada del TOC por entrevistadores entrenados (no clínicos especialistas) fue del 3,1%, mientras que si este 3,1% catalogado como TOC por entrevistadores no clínicos eran revaluados por especialistas clínicos la prevalencia del TOC se reducía al 1,1%.

Si bien podemos terminar esta entrada como la empezamos, afirmando que la prevalencia del TOC (cuando este diagnóstico es realizado por clínicos especializados) oscila entre el 0.5% y el 1%, tenemos que entender que estos datos no son más que datos provisionales; a medida que se desarrollen instrumentos metodológicos más precisos para el diagnóstico del Trastorno Obsesivo y conozcamos más de los mecanismos biológicos que subyacen a estos trastornos, es probable que cambie la conceptualización que hoy tenemos del TOC, y esto, tiene como consecuencia, una más que probable revisión de las prevalencias que hoy podemos dar por buenas. Puede parecer desconcertante… pero así es la ciencia.

Si quieres conocer más cosas sobre el Trastorno Obsesivo Compulsivo pincha aquí.

 

El Insomnio en Psiquiatría

El Insomnio es la dificultad o imposibilidad para dormir las horas suficientes que permitan sentirnos descansados y rendir al día siguiente. Probablemente se trate de unos de los Trastornos más frecuentes que existen, ya que pueden aperecer circunstancias muy distintas. En más de la mitad de los casos, el insomnio está provocado por una causa psiquiátrica; en el resto, puede deberse a enfermedades médicas (insuficiencia cardiaca, problemas respiratorios, dolor crónico, etc.), al empleo de algunas sustancias o medicamentos (cafeína, algunos tratamiento para el asma p.ej.) o directamente tratarse de un Insomnio Primario (primario quiere decir que no es debido a otras causas o que directamente no se conoce porque aparece).

En esta entrada quiero hablar sobre algunos trastornos del sueño, fundamentalmente el insomnio, en quienes padecen algún problema psiquiátrico.

Cuando un psiquiatra explora a un paciente en su consulta, siempre debe prestar atención al sueño; ya que este, casi siempre que existe psicopatología, se ve afectado. Además, a parte del número de horas de sueño y si al día siguiente está más o menos afectado, es importante valorar cómo se distribuyen estas horas de sueño a lo largo de la noche, porque estas características del insomnio, como veremos, pueden orientarnos el diagnóstico.

Insomnio de Conciliación.

Sin duda, el tipo de Insomnio más frecuente. En este caso la dificultad es para quedarse dormido. Quien lo sufre puede acostarse a las 12 de la noche y no conciliar el sueño hasta las 3 de la mañana. En casi todos los trastornos que presentan InsomnioAnsiedad aparece este tipo de Insomnio (Trastorno de Ansiead Generalizada, Trastorno por Estrés Postraumático, algunos Episodios Depresivos, etc.). También se observa en personas que han tomado por la tarde alguna sustancia estimulante (bebidas con cafeína, o algunos fármacos). Además, este Insomnio, aparece en la vida diaria de cualquier persona (que no tenga ningún trastorno médico, psiquiátrico y que no tome nada que lo desvele) por ejemplo, cuando nos acostamos preocupados por cualquier tema tardamos más en quedarnos dormidos “damos vueltas” a los problemas durante horas hasta conciliar el sueño. Si este tipo de insomnio ocurre de una manera mentenida en el tiempo genera fenómenos de condicionamiento que hace que uno vaya a la cama en tensión, “seguro que hoy tampoco voy a dormir“, por lo que hace que todavía sea más dificil dormir y el proceso vaya alimentándose así mismo.

Insomnio con Despertar Precoz.

En este caso la dificultad aparece parra dormir la segunda mitad de la noche. Es muy característico , aunque por supuesto su presencia no es diagnóstica, de un tipo de Depresiones Graves que Insomnioconocemos como Depresiones Melancólicas. Quien padece este tipo de Insomnio se duerme relativamente rápido cuando se acuesta, pero a media noche (p. ej. a las 5 de la mañana) se despierta y ya no puede volver a quedarse dormido. Cuando esto
aparece en las Depresiones Melancólicas estas horas de insomnio se asocian a un gran malestar, para muchos es, sin duda, la peor parte del día, entre otras cosas, por la presencia de intensas Cogniciones Negativas (pensamientos negativos de tipo descalificador hacia uno mismo, de desesperanza, culpa, etc.) que aparecen en esas horas de soledad e insomnio hasta que el resto de la casa comienza a levantarse y puede distraerse un poco.

Sueño Fragmentado.

Este tipo de Insomnio puede aparecer como un efecto secundario al inicio del tratamiento en aquellas personas que toman Antidepresivos, sobre todo de Inhibidores Selectivos de  la Recaptación de PastillasSerotonina, también llamados ISRS, (para saber cómo funcionan estos fármacos pulsa aquí), Quien lo sufre, al meterse en la cama, se queda dormido sin problemas, pero suele despertarse y quedarse dormido varias veces a lo largo de la noche. Pese a que realmente ha dormido las horas que podemos considerar adecuadas, sobre 7, al día siguiente se encuentra cansado. Esto se debe a que la Arquitectura del Sueño (los distintos ciclos que de forma natural deben aparecer durante el sueño para que este sea reparador) se ha visto afectada. Normalmente, si es que aparece este efecto secundario con los Antidepresivos, tiende a desaparecer durante la primera semana de tratamiento.

Disminución de la Necesidad de Sueño.

La disminución de la necesidad sueño ocurre característicamente en las personas que están sufriendo una Manía (para saber más sobre la Manía y el Trastorno Bipolar pulsa aquí). No duermen simplemente porque no lo necesitan. No se encuentran cansados y al día siguiente, después de dormir por ejemplo tan solo dos horas, mantienen una actividad normal, de hecho muchas veces másTrastorno Bipolar de lo que puede considerarse normal. Esto también puede ocurrir en personas que consumen drogas estimulantes como Cocaína o Anfetamina. En sentido estricto no deberíamos llamar a esto Insomnio; ya que en este, existe el deseo de dormir, no hacerlo resulta molesto, y al día siguiente uno se encuentra cansado y con tendencia al sueño. La Disminución de la Necesidad de Sueño es un dato muy valioso tanto para los Psiquiatras como para pacientes y familiares de personas que padecen un Trastorno Bipolar, ya que es uno de los primeros síntomas que aparecen cuando se está produciendo un Episodio Maniaco.

Hipersomnia.

En algunas Depresiones, que llamamos Atípicas por no ser muy frecuentes, en lugar de haber insomnio (que es lo más frecuente en las Depresiones) existe un exceso de Sueño, es decir, Hipersomnia. Se tiende a dormir tanto por la noche como a lo largo del día.

Como siempre termino diciendo, ninguno de estos ‘Tipos de Insomnio’, como ningún síntoma en Psiquiatría, son diagnósiticos de nada por si mismos, y solo tendrán sentido en el contexto clínico que se presenten.

El Control del Miedo: La Amígdala y la Corteza Prefrontal.

Si el ser humano no se ha extinguido ya es porque disponemos de mecanismos muy sofisticados que detectan de manera inmediata el peligro y nos disponen a actuar de forma urgente, aumentando de esta manera nuestras posibilidades de supervivencia. De hecho, esto ha provocado que, en lineas generales, nuestro sistema nervioso reaccione de una forma más rápida y más intensa (a veces incluso de forma desproporcionada como en los Trastornos de Ansiedad) ante los estímulos negativos que ante los positivos; ya que las consecuencias de reaccionar tarde ante un estímulo negativo (una serpiente, una comida podrida o el ruido de un tren acercándose) suelen ser mucho más graves que reaccionar tarde o poco a estímulos agradables (un gato persa ronroneando en el sillón, un pastel de chocolate o una canción de cuna). Vamos, que nos suele ir la vida en ello.

Veamos antes de nada dos ejemplos:

Nuestro personaje imaginario P. va por primera vez a ver una película en 3D al cine. Se encuentra cómodamente en su butaca y tras unos minutos de escenas muy normalitas aparece un león por un lado de la pantalla que da un salto hacia delante, y que gracias a la tecnología 3D, parece que se sale de la pantalla mientras ruge y enseña los dientes. Al instante P. nota como le da un vuelco el corazón, todos los músculos de su cuerpo se contraen mientras da un salto en la butaca, a punto está de que se le escape un grito de espanto. Pero no ha transcurrido un segundo y el susto ya ha pasado, su cuerpo se serena y nuevamente se encuentra relajado viendo la película y pensando: “que pasada esto de las tres dimensiones”.
Ahora imaginemos otra escena. P. está de safari en Kenia, duerme en una tienda de campaña en medio de la sabana, pero resulta que tiene que ir al baño y este se encuentra a unos 50 metros de su tienda. No le hace mucha gracia salir de noche en plena sabana pero no queda otro remedio. Al salir de la tienda camina vigilante. Cuando ya está casi en el baño escucha un ruido hacia su derecha, mira, y le parece ver un león que le observa atentamente entre unos matojos. Al momento todo su cuerpo está activado, el corazón se le acelera (de hecho parece que se le va a salir del pecho) comienza a sudar y nota en tensión todos los músculos de su cuerpo, echa a correr sin volver a mirar atrás. En un tiempo récord se encuentra dentro de la tienda.

¿Que ha ocurrido en el cerebro del Sr. P ante estas dos situaciones?

De forma esquemática, más o menos, y entre otras muchas cosas, ocurre lo siguiente:
La información que nuestros sentidos captan del entorno es dirigida, entre otros sitios, a la Amígdala (excepto el olfato, el resto de las modalidades sensitivas pasan primero por el Tálamo pero esto tiene menos interés en el tema que nos ocupa). La Amígdala, como puede verse en las figuras, es una pequeña agrupación de Neuronas con forma de almendra, de ahí su nombre, que se encuentra en la profundidad del Lóbulo Temporal del cerebro. Esta estructura juega un papel fundamental en el procesamiento de

En Rojo la Amígdala.

En Rojo la Amígdala.

emociones como el miedo. Antes incluso de que el Sr. P. sea consciente, tanto en el cine como en el safari, de que ha visto un león, esa información visual ya ha llegado a la Amígdala y ha detectado el peligro. En ese momento se disparan las señales de alarma. Estas señales que parten de la Amígdalas alcanzan otras estructuras como el Hipotálamo y algunas estructuras del Troncoencéfalo como la Sustancia Gris Periacuductal que se encargan de liberar hormonas y neurotransisores que preparan nuestro cuerpo para hacer frente al peligro, es decir, para luchar o huir: los sentidos se ponen en alerta, se acelera el pulso y la respiración, los bronquios se dilatan, se tensan los músculos, se dilatan las pupilas y una sensación de miedo nos invade. Ahora bien, ya que nuestro ‘Sistema de Detección de Peligros‘ está calibrado para que salten las alarmas ante la mínima sospecha de amenaza, tiene que existir un sistema de control de estas emociones, que nos permita distinguir, como al Sr. P., si esta alarma está o no justificada. Para esto interviene la Corteza Prefrontal Medial que pondrá esta información sensorial “Potencialmente Peligrosa” en contexto y mediará con la Amígdala para que nuestra conducta sea adaptativa; es decir, que se ajuste a las necesidades aumentando

En Verde y Morado la Corteza Prefrontal Medial. En Rojo la Amígdala.

En Verde y Morado la Corteza Prefrontal Medial. En Rojo la Amígdala.

las posibilidades de supervivencia (no vaya a ser que el Sr. P. se ponga a correr y a chillar en el cine o siga paseando por la sabana como si no pasara nada). Para esto, la Corteza Prefrontal Medial tendrá que valorar cosas del tipo “¿he visto un león o me lo ha parecido?“, “¿es un león de verdad o es un león en una pantalla de cine en 3D?“, “¿los leones son peligrosos?“, “¿qué intenciones tiene el león?“, “¿es probable encontrarse con un león en la sabana… y en un cine?“.
En función de toda esta información contextual, en cuya obtención intervendrán otras estructuras como el Hipocampo, la Corteza Visual o la Corteza Cingulada Anterior, la Corteza Prefrontal Medial mandará señales a la Amigdala con el mensaje: “Si, es un león. Peligro de Muerte Inminente. Hay que correr (no parece que luchar contra el león sea lo más inteligente)”, o bien “Falsa alarma. No pasa nada. Solo es una película en 3D.” Todo esto ha ocurrido tan rápido que es probable que solo puedas pensar en lo que ha ocurrido una vez que la situación amenazante ya ha pasado.

La Vía del Miedo.

La Vía del Miedo.

Como veremos en futuras entradas este modelo del control de las emociones es interesante porque es muy probable que algunos Trastornos de Ansiedad, como el Trastorno de Ansiedad Generalizada, donde existen preocupaciones excesivas ante estímulos cotidianos, sean provocados, al menos en parte, por una disfunción de estos circuitos entre la Amígdala y la Corteza Frontal Medial.

Agorafobia o La Angustia por la Posibilidad de Angustiarse.

En la pelíclula Copycat, Sigourney Weaver interpreta a una psicóloga que padece Agorafobia. Pero… ¿en qué consiste este trastorno? La mayoría de las veces que la Agorafobia aparece en los medi0s de comunicación o en el cine lo hace con su rasgo más extremo: la imposibilidad de salir de casa. Como veremos, la mayoría de las veces el cuadro es más sutil.

La Agorafobia se incluye dentro de los Trastorno de Ansiedad. Y si bien es un cuadro que puede aparecer de forma aislada, es muy frecuente que sea una forma de complicación de un Trastorno de Angustia. La Agorafobia se define como la aparición de ansiedad al encontrarse en lugares o situaciones donde escapar puede resultar difícil (o embarazoso) o donde, en el caso de aparecer una crisis de angustia inesperada, puede no disponerse de ayuda.  Lo fundamental es ese Temor al Desamparo que puede aparecer en mil situaciones distintas (no solo al salir de casa): en lugares cerrados, como un bar o un aula llena de gente, pero también en espacios abiertos como en una excursión por el monte; o mientras se va con el coche por la autopista y no hay una salida próxima.Es decir, tienen que ver mucho con la anticipación de que algo malo pueda pasar, o como decíamos en el título de la entrada con ‘la angustia por la posibilidad de angustiarse’.

La secuencia puede ser la siguiente. Un día, mientras llevas a tus hijos al colegio en el coche, sufres una Crisis de Ansiedad sin previo aviso. La sensación es indescriptiblemente horrible, piensas que te va dar un infarto y que no vas a salir de esa, tu cuerpo lo percibes fuera de control… Afortunadamente te encuentras cerca del colegio y consigues dejar a los niños. Te quedas sola en el coche y media hora después te encuentras mejor. Pero al día siguiente tienes que volver a llevarlos… y ya las cosas puede que no sean tan sencillas como habían sido hasta entonces. Te montas en el coche con cierta tensión, piensas ‘¿y si me vuelve a dar otra?’ , te sientes vulnerable porque por la autopista por la que tienes que ir no hay muchas salidas y resultaría difícil pedir ayuda en caso de que la necesitaras, además piensas que ‘que me pase esto otra vez delante de los niños es de lo más embarazoso‘. Todo esto no hace más que aumentar tu nivel de ansiedad. Ya no estas pendiente de la carretera, tan sólo prestas atención a tu cuerpo, a tu respiración y tu frecuencia cardiaca, esto solo hace que la ansiedad se dispare. Y además te acercas al punto exacto donde ayer tuviste la crisis. Ahora todas tus alarmas están encendidas ‘me va a pasar otras vez’, ‘aqui no por favor’… y por supuesto, con el nivel de ansiedad que has alcanzado rememorando la última crisis… tienes una nueva Crisis de Ansiedad. Lo que ha ocurrido lo hablas con tu marido y le dices que no crees que puedas volver a conducir en unos días y llevar los niños al colegio. Tu marido acepta llevarlos él… acaban de comenzar  las Conductas Evitativas tan características de la Agorafobia. ¿Qué va a ocurrir si tienes una crisis en tu puesto de trabajo? Las situaciones donde aparece esta sensación de desamparo o esta angustia por la posibilidad de angustiarse van aumentando a medida que presentas nuevas crisis de ansiedad. Para combatirlas, aumentan tus conductas evitativas: pides una baja porque no puedes ir a tu oficina, dejas de ir a restaurantes, renuncias a los paseos por el campo con tus hijos… Poco a poco, las actividades que haces de forma relajada y espontánea son menos. Cada vez tu vida se parece más a la de Sigourney Weaver en Copycat.

¿Qué es una Crisis de Ansiedad (o Ataque de Pánico)?

Una noche, sin previo aviso y  mientras estás viendo tranquilamente la televisión con tu familia, comienzas a encontrarte acalorado y a notar el corazón latir con fuerza en el pecho. Focalizas la atención en el corazón y notas en la garganta un latido desacompasado de vez en cuando. Esto desata las alarmas y al instante notas una descarga de ansiedad por todos el cuerpo. Cada vez respiras más pero parece que el aire no es capaz de atravesar la garganta, es como si tuvieras una bola en el cuello que le impide el paso. Además, notas una progresiva opresión en el pecho. “Esto no debe ser nada bueno”… aumenta la ansiedad. Lo que estás experimentando es tan odioso que decides salir del salón y encerrarte en tu habitación… intentas calmarte. La sensación de no poder controlar el cuerpo y el miedo que te invade es lo más desagradable que has experimentado nunca. Tus pensamientos ahora van a toda velocidad: “de esta no salgo”, “me va a dar un infarto”, “me voy a volver loco”. Y pensar en esto solo puede conducir a una cosa… la ansiedad empeora, tu cuerpo y tus pensamiento están ahora totalmente fuera de control. Comienzas a marearte y abres la ventana,
sacas medio cuerpo fuera “necesito aire”, pero el aire parece que no llega a los pulmones…

Si alguna vez has experimentado algo parecido es que tuviste una Crisis de Ansiedad (también llamada Ataque de Pánico), un cuadro relativamente frecuente que en la actualidad se incluyen dentro de los Trastornos de Ansiedad junto al  Trastorno de Ansiedad Generalizada, la Fobia Simple y la Agorafobia. En todos ellos la Ansiedad es el síntoma fundamental, aunque la forma o situaciones en las que aparece sea distinta.

Pese a que las Crisis de Ansiedad pueden aparecer tras una emoción o un sobresalto, es muy frecuente que las primeras se presenten sin ningún desencadenante claro (por ejemplo mientras estamos viendo la tele, en el coche o incluso mientras dormimos). En estos episodios, donde la ansiedad es muy intensa, aparecen síntomas psíquicos y físicos que duran entre 20 y 30 minutos.

Los Síntomas Físicos más característicos son el aumento de la frecuencia cardiaca y respiratoria, notar latidos arrítmicos, dificultad para respirar (en ocasiones es como si hubiera una bola en la garganta que lo impidiera), opresión en el pecho, sudoración intensa, temblor, contracciones musculares mantenidas, sensación de mareo que a veces puede terminar con la pérdida del conocimiento.

A Nivel Subjetivo (Síntomas Psíquicos) se experimenta un miedo extremo (siendo incapaz de identificar el origen de este miedo) con sensación de muerte inminente, dificultad para hablar y para mantener la atención. Durante el episodio, sobre todo durante las primeras crisis, al no saber muy bien que está ocurriendo, se presentan pensamientos de tinte catastrófico como: ‘me voy a volver loco’, ‘de esta no salgo’ o ‘me va a dar un infarto’.

Es menos frecuente pero también pueden aparecer síntomas como la Despersonalización o la Desrealización. Ambas son sensaciones de extrañeza. En la Despersonalización respecto a nosotros mismos (sentirte extraño, como si no pudieras controlar tu cuerpo, o incluso sentirte fuera de él), y en la Desrealización estos sentimientos de extrañeza están centrados en el entorno (ver el lugar donde nos encontramos como distinto, extraño, amenazante, etc.).

Si quieres leer más entradas sobre la ansiedad pincha Aquí


Puedes ver este y otros Vídeos en http://www.elBlogdeRosa.es

Fenómenos Histéricos: Los Trastornos Conversivos.

El Trastarno Conversivo se incluye dentro de los Trastornos Somatomorfos. Se trata de un conjunto de trastornos donde el síntoma principal del paciente es algo ‘Físico’, pero los hallazgos exploratorios o los mecanismos fisipatológicos del cuadro no son congruentes;  atribuyéndose por tanto un origen psicológico a los síntomas físicos.

En el Trastorno Conversivo lo característico es la aparición, de forma brusca y con caracter involuntario, de síntomas neurológicos (como crisis convulsivas, parálisis, trastornos de la marcha, etc.) tras un factor psicológico precipitante.

En muchas ocasiones resulta difícil hacer un diagnóstico diferencial entre las Crisis Conversivas y las Crisis Epiléticas francas.

Crisis Conversivas (2 min 20 seg)

Ponte en el lugar de alguien que padezca un Trastorno Obsesivo Compulsivo

En la entrada ‘¿Qué son las Obsesiones y las Compulsiones?’, del pasado 19 de Enero, hacia una descripción de los síntomas característicos del Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC). Pero en Psiquiatría es frecuente que sea difícil hacerse una idea de que consiste un trastorno con la simple descripción de los fenómenos psicopatológicos. Hoy, con un video, todo resulta más sencillo.

En este video de tan sólo 2 minutos vemos a una persona, que tras tocar el pomo de una puerta, entra en un bucle de obsesión-compulsión del que es incapaz de salir. Podemos entender su obsesión de contaminación mediante la voz en Off y como intenta controlar la tensión que ésta le genera a través de la compulsión de limpieza.

Obsesiones de Contaminación y Compulsiones de Limpieza

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¿Alguien que conoces piensa en Suicidarse?

Los datos son abrumadores y no deberían dejar indiferente a nadie. Se estima que un millón de personas se suicidan al año en todo el planeta lo que coloca al suicidio entre las primeras cinco causas de muerte en el mundo. En varones entre 15 y 34 años es la segunda causa de muerte. En España el suicidio es la principal causa de muerte en las mujeres de entre 30 y 34 años. Según las muestras, en España entre 3300 y 4500 personas se suicidan al año causando más muertes que los accidentes de tráfico. ¿Cómo es posible esta cantidad inabordable de sufrimiento sin que todas las alarmas sanitarias hayan saltado? Además, como aborda Juan Carlos Pérez Jiménez en su libro: “La mirada del Suicida. El enigma y el Estigma” del que hablaré en otra entrada; si cualquier muerte inesperada es dolorosa para la familia, sobre todo si se trata de una persona joven, la tragedia en el suicidio se extiende más allá del suicida y afecta directamente a las familias. Ya que hoy por hoy, el suicidio, sigue siendo un tabú. ¿Dónde están las 3500 personas que fallecieron el año pasado por suicidio? ¿Y sus familias? El estigma de la enfermedad psiquiátrica les hace permanecer en el anonimato. No hay estadísticas en los noticiarios, no hay campañas de presión para que se estudie este tema, no hay colectivos de afectados… Y hablamos de varios millones de personas que han perdido cada año a un ser querido de la forma más trágica que podamos imaginar.

Hay muchos temas para abordar sobre el suicidio que irán ocupando entradas en el futuro. Hoy quiero centrarme en ¿Cómo podemos identificar si alguien de nuestro entorno puede estar pensando en suicidarse? y ¿Cómo abordamos esta situación?

Lo primero que hay que tener en cuenta es que el 90% de quienes se suicidan presentan una enfermedad psiquiátrica diagnosticable; y pese a que no todos quienes padecen una enfermedad mental consideran el suicidio, este es un fenómeno suficientemente frecuente como para que debamos pensar en él. Aunque el suicidio también es frecuente en otras patologías, el 80% de las personas que se suicidan padecen una depresión. La ideas suicidas son tan frecuentes en la depresión que tienden a considerarse un síntoma más del cuadro.

Pese a que predecir que personas van a realizar un intento suicida es muy difícil existen algunos signos de alerta que debemos tener en cuenta si aparecen en una persona de nuestro entorno:

  • Expresar sentimientos de inutilidad, impotencia para cambiar la situación y desesperanza sobre el futuro.
  • Descuidar el aspecto y el aseo personal.
  • Incremento del consumo alcohol o drogas.
  • Hablar abiertamente de matarse sobre todo si presenta un plan específico para hacerlo.
  • Gestos de despedida como hacer o modificar un testamento, realizar cambios en las  cuentas bancarias, regalar pertenencias, etc.
  • Cambios repentinos del estado de ánimo tanto por un empeoramiento de los síntomas depresivos como la remisión espontánea e inexplicable de los mismos.

¿Qué podemos hacer ante estos signos?

  • Hablar sobre ello de forma clara y abierta ante la mera sospecha.
  • No hay que temer miedo a “dar ideas” por abordar el tema de suicidio.  Lo más normal es sentirse aliviado al poder compartir la ideas que uno está presentando respecto al suicidio.
  • Toda amenaza hay que tomarla seriamente. Es un mito que las personas que hablan sobre el suicidio no terminan cometiendolo. De hecho, la mayoría de las personas que se suicidan habían hablado previamente de ello.
  • Ponerse en contacto con el médico, familia o amigos del paciente.
  • Escuchar sin crítica ni juicio, con compasión.
  • Expresa tu interés, preocupación y disposición para ayudar.
  • Retira cualquier cosa que pueda emplearse para hacerse daño:  medicación, armas, etc-
  • Durante todo el proceso y hasta que dispongas de ayuda nunca  lo dejes solo.

Lo más probable es que el simple hecho de pensar que una persona cercana pueda estar pensando en suicidarse te genere ansiedad y emociones contradictorias. Pero es importante que actúes, ya que tu intervención puede estar salvando una vida.

¿Que son las Obsesiones y las Compulsiones?

Ambos síntomas son característicos del Trastorno Obsesivo Compulsivo, pero ¿qué entendemos los psiquiatras cuando hablamos de obsesiones y compulsiones?
Las obsesiones las definimos como pensamientos parásitos, egodistónicos que reconocemos como propios. Parásitos porque son pensamientos que aparecen en nuestra conciencia sin que los hayamos evocado y persisten pese a nuestro esfuerzo de deshacernos de ellos. Egodistónicos porque nos generan malestar (tensión, ansiedad, temor, dificultades para concentrarnos, escrúpulos morales, duda, repulsión, etc.). La última característica de los pensamientos obsesivos es que pese a lo extraño muchas veces de estos pensamientos los reconocemos como propios; es decir, somos capaces de reconocer como patológico este tipo de ideas.
Las compulsiones son generalmente actos motores (aunque no siempre, también pueden ser pensamientos como por ejemplo recitar una frase, canción, rezo, etc.). Lo que define una compulsión es su propósito, que es neutralizar el malestar provocado por la obsesión. Mediante la compulsión se alivia la tensión psíquica generada por la obsesión.
Las obsesiones más frecuentes son las de contaminación (por ejemplo la preocupación de haberse contaminado con algún germen al tocar el pomo de una puerta) que se siguen de compulsiones de limpieza (limpiarse de forma concienzuda las manos incluso con productos que pueden llegar a ser abrasivos).
En muchas ocasiones la relación entre obsesión y compulsión es más compleja ya que entre ambas puede que no se establezca ningún nexo lógico. Por ejemplo, un temor a atragantarnos si comemos alimentos con determinadas características (obsesión) que para neutralizarlo recurrimos a recitar mentalmente algunos números primos (compulsión). O el temor a poder morir por la noche (obsesión) si antes de acostarnos no encendemos y apagamos la luz cinco veces (compulsión).

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