¿Es Frecuente el Trastorno Obsesivo Compulsivo?

Si lo único que quieres es la respuesta a la pregunta planteada en el título de esta entrada: La Prevalencia del TOC oscila entre el 0.5% y el 1%. Pero veremos que, como casi siempre, las cosas no son tan sencillas; y llegar a un dato aparentemente simple, no es tan fácil como puede parecer.

En epidemiología (que según la wikipedia es la disciplina científica que estudia la distribución, la frecuencia, los determinantes, las predicciones y el control de los factores relacionados con la salud) al estudio de la frecuencia de una enfermedad se le conoce como Prevalencia. La prevalencia es la proporción de sujetos que sufren, por ejemplo, una enfermedad determinada en una población concreta en un momento o tiempo determinado.

Y hablando del Trastorno Obsesivo Compusivo (TOC) podíamos preguntarnos: ¿Cuál es la prevalencia del TOC en población general?

Veremos que esta pregunta, aparentemente sencilla, no es tan fácil de responder.

Hasta los años 80, la prevalencia de los distintos trastornos psiquiátricos era bastante desconocida, ya que no se disponía de grandes estudios poblacionales hechos específicamente con este propósito; por ejemplo, en el caso del Trastorno Obsesivo Compulsivo, se pensaba que era una patología bastante rara que afectaba en torno al 0,05% de la población. Entre 1980 y 1985 se realiza el conocido como Estudio ECA (Epidemiologic Catchment Area I am not obsessiveStudy) cuyo objetivo era conocer la prevalencia de los distintos trastornos mentales en Estados Unidos. Con este propósito, un grupo de entrevistadores que habían recibido entrenamiento para realizar entrevistas diagnósticas pero que no eran clínicos especializados en salud mental, entrevistaron a  20862 sujetos en 5 comunidades distintas; observándose que la prevalencia del TOC en un periodo de 6 meses era 1,6%, y de 2,5% a lo largo de la vida. ¡Estos datos indicaban que el TOC era 40 veces más frecuente de lo que se pensaba hasta entonces!  Posteriores estudios al ECA estimaron una prevalencia del TOC que oscila entre el 0.5% y el 1% de la población; es decir, ni tan raro como se pensaba antes del estudio ECA ni tan frecuente como afirmaba el ECA.

¿Por qué estos datos son tan dispares?

Como casi siempre que distintos estudios aportan datos dispares tiene que ver con la metodología empleada para recoger o analizar los datos o la definición que se haga de lo que queremos estudiar (en este caso el TOC). Es muy probable que los trabajos realizados antes del estudio ECA hicieran una infraestimación importante del TOC; ya que, en gran medida, los “casos de TOC” no se obtenían de población general, sino de aquellos que habían consultado con un profesional de la salud mental; por lo que muchos sujetos que presentaban TOC y no acudieron a una consulta no se incluían dentro de estos estudios; es decir, que solo se recogían para las estadísticas aquellos casos más graves que terminaban en una consulta, pasando desapercibidos las formas menos graves o aquellas que no llegaban a la consulta de un profesional. Con el estudio ECA ocurre, en parte, lo contrario. El ECA  es un estudio que tiende a sobreestimar la prevalencia del Pato DisonanteTOC ya que los 20862 individuos incluidos en el estudio fueron entrevistados por sujetos entrenados para realizar estas entrevistas pero que no eran clínicos especialistas en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades mentales; por lo que tenían, por decirlo de alguna manera, mayor tendencia a ver TOC donde no lo había, al no ser capaces de disciminar aquellas formas que si bien se parecen al TOC no podemos considerarlas TOC (bien por ser formas más leves que un clínico especializado no diagnosticaría de TOC, o denominaría TOC subclínico, o por tratarse de síntomas que se pueden parecer a los que aparecen en el TOC pero que realmente son fenómenos propios de otras patologías).  En estudios posteriores que pretendía valorar esta sobreestimación del TOC de los “entrevistadores” en estudios clásicos como el ECA se observa que la prevalencia detectada del TOC por entrevistadores entrenados (no clínicos especialistas) fue del 3,1%, mientras que si este 3,1% catalogado como TOC por entrevistadores no clínicos eran revaluados por especialistas clínicos la prevalencia del TOC se reducía al 1,1%.

Si bien podemos terminar esta entrada como la empezamos, afirmando que la prevalencia del TOC (cuando este diagnóstico es realizado por clínicos especializados) oscila entre el 0.5% y el 1%, tenemos que entender que estos datos no son más que datos provisionales; a medida que se desarrollen instrumentos metodológicos más precisos para el diagnóstico del Trastorno Obsesivo y conozcamos más de los mecanismos biológicos que subyacen a estos trastornos, es probable que cambie la conceptualización que hoy tenemos del TOC, y esto, tiene como consecuencia, una más que probable revisión de las prevalencias que hoy podemos dar por buenas. Puede parecer desconcertante… pero así es la ciencia.

Si quieres conocer más cosas sobre el Trastorno Obsesivo Compulsivo pincha aquí.

 

¿Qué es el Síndrome de Tourette?

El Sïndrome De Guilles de la Tourette es un trastorno que se incluye dentro de los Trastornos por Tics. Los Tics son movimientos o vocalizaciones involuntarios, repentinos, rápidos, recurrentes, arrítmicos y estereotipados que se experimentan como irresistibles; y que pese a que pueden suprimirse durante un tiempo a voluntad, generan una tensión psíquica que hace que quien los padece se vea abocado a realizarlos.

En el Síndrome de Tourette aparecen los clásicos Tics Simples (presentes también en otros Trastornos por Tics) como guiñar los ojos, estirar el cuello, encoger los hombros o hacer gestos faciales. Tics Motores Complejos como saltar, tocar a personas cercanas, movimientos relacionados con el aseo, oler objetos, Ecopraxia (copiar conductas observadas) o Copropraxia (realizar gestos obscenos). Pero los más característicos de este trastorno son los Tics Vocales; como carraspear, toser, realizar sonidos extraños, repetir frases fuera de contexto, Ecolalia (repetición de frases que acaba de decir su interlocutor) o la Copropalalia (palabras o frases obscenas que quien sufre este trastorno se ve impelido a decir).

En algunos pacientes los Tics se asocian a obsesiones, compulsiones, dificultad de concentración, impulsividad y problemas de personalidad.

Síndrome de Guilles de la Tourette. Redes (4 min 29 seg).

Si quieres conocer más cosas sobre el Sïndrome de Guilles de la Tourette y trastornos asociados pincha aquí.

Ponte en el lugar de alguien que padezca un Trastorno Obsesivo Compulsivo

En la entrada ‘¿Qué son las Obsesiones y las Compulsiones?’, del pasado 19 de Enero, hacia una descripción de los síntomas característicos del Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC). Pero en Psiquiatría es frecuente que sea difícil hacerse una idea de que consiste un trastorno con la simple descripción de los fenómenos psicopatológicos. Hoy, con un video, todo resulta más sencillo.

En este video de tan sólo 2 minutos vemos a una persona, que tras tocar el pomo de una puerta, entra en un bucle de obsesión-compulsión del que es incapaz de salir. Podemos entender su obsesión de contaminación mediante la voz en Off y como intenta controlar la tensión que ésta le genera a través de la compulsión de limpieza.

Obsesiones de Contaminación y Compulsiones de Limpieza

Si quiere conocer más sobre el Trastorno Obsesivo Compulsivo pincha aquí.

¿Que es la Hipocondría?

La clasificación de la Asociación Americana de Psiquiatría incluye la Hipocondría dentro de los Trastornos Somatomorfos junto con la Simulación, el Trastorno Facticio, el Trastorno Conversivo, el Trastorno por Somatización, el Trastorno por Dolor y la Dismorfofobia.

Los Trastornos Somatomorfos, como grupo, son cuadros psiquiátricos donde lo que predominan son los síntomas “físicos”: dolores, sensaciones raras en la piel, crisis convulsivas, parálisis, afonía, ceguera, preocupación por padecer una enfermedad o un defecto físico, etc. Pero los datos aportados por la exploración y las pruebas complementarias no pueden filiar como un trastorno médico conocido la queja del paciente.

¿Que es el Hipocondría?

Lo que mejor define al sujeto que padece de hipocondría no es el temor a padecer una enfermedad concreta de manera constante. Sino, más bien, un exceso de monitorización o atención sobre su cuerpo y sus funciones seguido de una interpretación catastrófica de estas sensaciones.

Si quisiéramos representar a un paciente arquetípico con hipocondría nos podríamos imaginar a un estudiante muy aplicado de 5º de medicina en época de exámenes. Si un día para poder estudiar y rendir por la noche consume gran cantidad de café y tiene una taquicardia con alguna palpitación ¿qué va pensar? La mayoría interpretaríamos esta situación como más o menos normal después de haber consumido demasiada cafeína. En cambio, el sujeto hipocondríaco, que además había estudiado para un examen de cardiología hace tres semanas, tendrá pensamientos del tipo: “¡Dios mio! esta taquicardia no puede ser normal, ¡y con palpitaciones!”, “Seguro que es un Wolff-Parkinson-White, estoy acabado…”, “tendrán que hacerme una ablación del haz aberrante por cateterismo… no creo que salga de esta…”. Esta preocupación continuará generando ansiedad y atención sobre su corazón durante un tiempo, hasta que nuevamente vuelva hacer una interpretación catastrófica de otra cuestión banal. Imaginémonos esta vez que tras un examen que le ha ido muy bien sale de fiesta para celebrarlo. Nuestro paciente imaginario llega a las 4 de la mañana después de haber bebido bastante más de lo que se considera razonable. Se mete en la cama, y tras dos horas de sueño se despierta con un dolor de cabeza terrible… ¿Cual sería el pensamiento lógico? “He bebido demasiado y ahora tengo una resaca atroz”. Pero nuestro paciente imaginario, que hace un mes y medio tuvo un examen de neurología, pensará cosas del tipo: “¡Oh no!… un dolor de cabeza que te despierta a media noche es un signo de alarma de las cefaleas secundarias a tumores cerebrales”. Es probable que para confirmar su sospecha intente comprobar si el dolor de cabeza cambia con la postura  o las maniobras de Valsalva, intentará hacerse un fondo de ojo el mismo, etc. Y tratándose de una resaca puede que sus temores empeoren por la aparición de vómitos. Así que la angustia ante la posibilidad de tener un tumor cerebral va a durar como mínimo hasta que mejore la resaca.

Esta preocupación constate de padecer distintas enfermedades hace que el hipocondriaco consulte con frecuencia a su médico de familia o a distintos especialistas buscando una confirmación de sus temores. Como ésta nunca llega es frecuente la presencia de tensiones en la relación médico paciente.

¿Que son las Obsesiones y las Compulsiones?

Ambos síntomas son característicos del Trastorno Obsesivo Compulsivo, pero ¿qué entendemos los psiquiatras cuando hablamos de obsesiones y compulsiones?
Las obsesiones las definimos como pensamientos parásitos, egodistónicos que reconocemos como propios. Parásitos porque son pensamientos que aparecen en nuestra conciencia sin que los hayamos evocado y persisten pese a nuestro esfuerzo de deshacernos de ellos. Egodistónicos porque nos generan malestar (tensión, ansiedad, temor, dificultades para concentrarnos, escrúpulos morales, duda, repulsión, etc.). La última característica de los pensamientos obsesivos es que pese a lo extraño muchas veces de estos pensamientos los reconocemos como propios; es decir, somos capaces de reconocer como patológico este tipo de ideas.
Las compulsiones son generalmente actos motores (aunque no siempre, también pueden ser pensamientos como por ejemplo recitar una frase, canción, rezo, etc.). Lo que define una compulsión es su propósito, que es neutralizar el malestar provocado por la obsesión. Mediante la compulsión se alivia la tensión psíquica generada por la obsesión.
Las obsesiones más frecuentes son las de contaminación (por ejemplo la preocupación de haberse contaminado con algún germen al tocar el pomo de una puerta) que se siguen de compulsiones de limpieza (limpiarse de forma concienzuda las manos incluso con productos que pueden llegar a ser abrasivos).
En muchas ocasiones la relación entre obsesión y compulsión es más compleja ya que entre ambas puede que no se establezca ningún nexo lógico. Por ejemplo, un temor a atragantarnos si comemos alimentos con determinadas características (obsesión) que para neutralizarlo recurrimos a recitar mentalmente algunos números primos (compulsión). O el temor a poder morir por la noche (obsesión) si antes de acostarnos no encendemos y apagamos la luz cinco veces (compulsión).

Si quieres conocer más sobre el Trastorno Obsesivo Compulsivo pincha aquí.